Los tiempos no podrían ser más turbulentos para unas elecciones en Rusia: El país está en el punto de mira de la comunidad internacional, que lo considera el agitador de la guerra en Ucrania, las sanciones de Occidente pesan y muchas personas se lamentan de las dificultades económicas.
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Rusia llega a las urnas en medio de graves conflictos
No dejaron de circular especulaciones sobre un posible aplazamiento de las elecciones regionales, que tienen lugar en numerosas partes del país. Al menos 30 gobernadores, los presidentes regionales, quieren defender su reelección en estos comicios.
La combativa oposición de Estados Unidos y la Unión Europea al rumbo de Putin en el conflicto en Ucrania ha confundido también a muchos votantes, que han visto cómo los precios de los alimentos, los del transporte público y los de los servicios municipales crecen rápidamente, el rublo pierde valor y poder adquisitivo, así como caen las inversiones.
En vista de ello, muchos rusos se preguntan si el conflicto en Ucrania podría desencadenar una guerra mayor, lo que ha propagado temor entre los ciudadanos.
"Naturalmente la crisis ucraniana está contagiando también las elecciones", señala el analista electoral Andrei Busin, miembro de la organización rusa Golos.
"En una situación en la que se atiza la histeria bélica, la gente tiende en gran medida a elegir a los que están en el poder", dijo en un foro de expertos organizado por el diario próximo al Kremlin "Novaya Gazeta". Son muchos los que temen que haya fraude electoral.
En vista de la situación general, los analistas estiman que el Kremlin intenta brindar la menor atención posible a las en total 6.000 diversas campañas electorales. En muchas regiones apenas se han colgado carteles o hay pocos rivales. La crítica no es bienvenida, señala el partido opositor Yábloko, que indica asimismo que muchos políticos opositores no han sido registrados como candidatos.
El partido del Kremlin, Rusia Unida, lucha con el apoyo del líder de la Comisión Electoral, Vladimir Churov, con todos los medios a su alcance para mantener el poder. Yábloko lamenta que incluso en Moscú se hayan destruido sus carteles y sus periódicos. No se permite, se señaló, que haya competencia en forma de otro programa electoral.
En la capital rusa las principales figuras de la oposición Alexei Navalny y Sergei Udalzov se encuentran bajo arresto domiciliario. En la ciudad natal de Putin, San Petersburgo, se ha cortado el paso a la destacada política Oksana Dmitrieva, que en teoría pertenece a Rusia Unida. Allí concurre Georgi Poltavchenko, el hombre favorecido por Putin pero que cuenta con pocas simpatías entre los ciudadanos de la ciudad.
El movimiento de protesta tras la reelección de Putin en 2012 prácticamente se encuentra ahora disuelto, apunta Alexander Kinev, del Comité para Iniciativas Ciudadanas. Se ha realizado una reforma de los partidos políticos, pero sólo con el objetivo de desconcertar al ciudadano con la creación de una aparente pluralidad. Al permitir más de 60 partidos prácticamente se "pulveriza" el voto protesta, pues queda disperso.
En estas circunstancias, los votantes generalmente consideran las elecciones como un instrumento político superfluo, según señala el politólogo Dmitri Oreshkin.
El resultado de ello es también un desinterés de los medios y la previsible escasa participación que se mantiene así de forma artificial. "Me parece que en el futuro se encontará alguna excusa para eliminar por completo la votación", dijo Oreshkin. En su opinión las elecciones democráticas regresarán al país tras un colapso del actual sistema político.
Fuente: DPA
