El Papa nuevamente elige el sur, la periferia, para llevar aliento y esperanza a los habitantes de esta localidad cercana a Nápoles, castigada también por la mala administración y la corrupción, por la colusión entre el narco y los políticos.
El Papa nuevamente elige el sur, la periferia, para llevar aliento y esperanza a los habitantes de esta localidad cercana a Nápoles, castigada también por la mala administración y la corrupción, por la colusión entre el narco y los políticos.
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Estas fueron las reflexiones del máximo representante de la Iglesia católica realizadas un mes después de aquel discurso duro, dirigido contra las organizaciones criminales italianas, en el que Bergoglio excomulgó a los mafiosos durante su visita a Calabria, el pasado 21 de junio.
Según lo programado, luego de la ceremonia el Papa retornaría al Vaticano. Pero volverá a Caserta, 48 horas después, el lunes, esta vez, para encontrarse con un amigo, el pastor evangélico Giovanni Traettino, a quien conoció en Buenos Aires en el año 2006.
En cuanto a la visita de este sábado, monseñor Giovanni D'Alise, nombrado obispo de Caserta el pasado 21 de marzo por el propio Francisco, dijo que la presencia del Papa es "un gran regalo" para la diócesis y la ciudad. "Francisco presta atención una vez más a la realidad del sur italiano, a las preocupaciones pastorales y espirituales".
También expresó su deseo de que la visita del Papa sea una sacudida a las conciencias adormecidas y anticipó que Francisco hablará de la delincuencia organizada, la inmigración, y los problemas sociales como el incremento del desempleo.
Fuente: Infobae
