La escritoria María Correa Luna es tataranieta de Eduardo Ladislao Holmberg, uno de los primeros directores del Jardín Zoológico porteño, personaje en el que se inspiró para esta novela de ritmo vertiginoso y mucha intriga.
El tema central de esa charla, comenta Correa Luna (Buenos Aires, 1977), "era acerca de Holmberg, que como responsable del trazado del zoo porteño pidió que se grabara -en el recinto donde estaban los elefantes y que tiene un diseño muy zen- unos textos vedas que nadie pudo descifrar".
"Ese diálogo sobre el bisabuelo de mi papá hizo que comience a hilar situaciones para la novela que tiene todos los condimentos que a mí me gustan: crímenes, investigaciones e historia", desliza.
La trama gira en torno a la vida de la criminóloga Ana Beltrán que en dos días pierde a los dos amores de su vida: su padre, el magnate de los medios Emerio Beltrán dueño de una cadena de televisión, diarios y revistas de la editorial Centauro; y su ex novio Máximo Zaldívar.
Ambas muertes fueron idénticas, ambos ahorcados con la boca cocida, por lo que la investigación tiene el sello de un mensaje mafioso.
"Una vez que comencé a escribir, mi mente se disparó y no paraba de teclear -relata-, a pesar de tener a mi hijo de dos años colgado del cuello todo el día pude escribir esta historia", que acaba de ser publicada por la editorial Penguin Random House.
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"El último manuscrito"
Un camino sembrado de dolor es el que transita la protagonista junto a Marcos Gutiérrez, mano derecha de su padre en las empresas de Centauro y una pieza clave de la historia planteada por la escritora.
Esta aventura incluye peculiaridades como las "Anotaciones de Pérgamos. (Egipto, Alejandría 415 d.C)", unos textos que hacen referencia al incendio de la biblioteca de Alejandría, cuando la filósofa Hipatia rescata una serie de manuscritos que el cristianismo desea destruir por considerarlos herejes.
Esos originales desaparecieron y fueron escondidos por fieles guardianes del saber, pero los fanáticos religiosos conocidos como "La Legión", hicieron lo necesario para que la humanidad no pudiera acceder a ellos.
A estos papeles sagrados estarían vinculadas las muertes y la respuesta a esos horrendos crímenes está en el testamento que deja Zaldívar en España, pero para leerlo es necesario la presencia de la protagonista.