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El peor escenario: en medio de la crisis se construyen más edificios 100% eléctricos
Se vienen construyendo más edificios "100% eléctricos" para abaratar costos y así, ante cada corte, desde la cocina hasta el agua caliente quedan fuera de combate.
Las distribuidoras Edenor y Edesur vienen siguiendo el problema desde hace más de dos años, en especial porque lo que empezó siendo una "idea" para edificios de departamentos de uno y dos ambientes, ahora se está generalizando.
Ya casi no quedan proyectos de monoambientes sin esta lógica totalmente eléctrica, y a futuro pueden presentar un escenario de catástrofe, si se tiene en cuenta que una buena porción de los cables de energía datan de mediados del siglo pasado y explican la crisis actual.
Cuando las cuadrillas de las distribuidoras buscan cables bajo tierra ante cada corte se están encontrando sorpresas desagradables: muchos tienen impreso "Italo Argentina", es decir, la compañía de luz que brindó el servicio en la Ciudad entre 1917 y 1950, hace más de 60 años.
El fenómeno se explica porque las concesionarias no hicieron las inversiones necesarias para renovar un cableado vetusto, que ante la ola de calor y el mayor consumo se quema, mientras las cámaras de electricidad estallan, como ocurrió en Avenida La Plata y Chaco, pleno barrio de Caballito.
Las empresas dicen que no pudieron invertir porque tras la pesificación tarifaria el gobierno kirchnerista dejó los precios congelados durante más de una década por razones electoralistas, y por eso aseguran que las tarifas que pagan porteños y bonaerenses son las más bajas de la Argentina.
La otra pata del problema está vinculada con los desarrolladores, que buscan abaratar cada vez más los costos de las obras.
Instalar todo eléctrico y eludir el gas es más económico para el constructor y los arquitectos también reciben la idea con los brazos abiertos, porque así les es más fácil diseñar departamentos.
Por ejemplo, ahora pueden poner las cocinas en cualquier lado porque no están condicionados por las limitaciones de seguridad que exigen las instalaciones de gas, y tampoco deben lidiar con la burocracia de la matriculación de gas. Fuente: NA
