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sobre el presupuesto

Proyecciones

Como si el Presupuesto Nacional no tuviera aspectos más importantes para debatir, como las fuentes de ingresos tributarios o la distribución del gasto, el tema dominante entre las fuerzas de la oposición y el oficialismo se refiere a los numeritos de variables macroeconómicas y la consiguiente estimación de recursos. Tanta pasión involucrada en esos datos derivó en la no aprobación de la denominada ley de leyes para este año, decisión política de la oposición que profundizó el aspecto que más critica al Gobierno: la posibilidad de administrar fondos excedentes a los definidos inicialmente en el Presupuesto. El fracaso de esa estrategia tuvo el mismo resultado obtenido por el congresista republicano Newt Gingrich, que bloqueó en 1994 el funcionamiento del gobierno de Bill Clinton. A partir de esa medida obstruccionista, los demócratas ganaron consenso hasta lograr la reelección en 1996 del esposo de Hillary. Luego de transitar ese duro aprendizaje, la oposición facilitaría ahora el tratamiento del Presupuesto 2012, pero sin todavía aprender cómo encarar una discusión más productiva a su objetivo de acumulación de legitimidad política. Siguen con el argumento de la subestimación de los indicadores que permitiría al Gobierno el manejo de eventuales fondos adicionales. En la práctica, el Presupuesto es un plan de gobierno con lo que el debate sería más enriquecedor si se lo cuestiona y se plantean visiones alternativas en lugar de enredarse en cifras presuntuosas.

La idea de confeccionar presupuestos con proyecciones moderadas comenzó con la gestión en Economía de Roberto Lavagna. Durante los noventa el esquema era el opuesto, porque se consideraba que así se alimentaban las expectativas positivas del sector privado, con saldo diverso. Desde 2003 el objetivo fue establecer pautas mínimas para luego mostrar resultados finales mejores. La administración kirchnerista definió de ese modo que la búsqueda de la convalidación social de su programa económico no sea previo, sino ex post ya con los datos consolidados. Esta vía también, en caso de ser exitosa, brinda la posibilidad de contar con excedentes no presupuestados. Ecolatina, la consultora que fuera de Lavagna, reinvindica esa estrategia al señalar en un reciente informe que “la inclusión de supuestos y gastos moderados no es algo negativo en sí mismo, ya que es preferible tener garantizados objetivos de mínima que sobreestimar inicialmente los recursos y dejar desfinanciadas partidas de gastos”.

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