El fallecimiento del músico uruguayo Rubén “Negro” Rada a los 83 años sumó una inesperada controversia en el ámbito cultural tras la fallida despedida gráfica de Cristian Dzwonik. La publicación del dibujante, cuestionada por Liniers, evidenció groseras fallas anatómicas derivadas de la inteligencia artificial. Se reaviva el debate en torno a las capacidades artísticas de Nik.
¿Cuáles fueron los errores técnicos del homenaje y cómo reaccionó Liniers?
Al compartir su despedida en la red social X bajo la frase "Nos hiciste felices, querido Negro Rada. Descansa en paz", la imagen reveló de inmediato desprolijidades imposibles de disimular. El músico homenajeado apareció retratado con doce dedos en sus manos, uno de los ángeles de la escena tenía tres piernas y en el extremo inferior derecho se observó una mancha blanca que intentaba tapar la marca de agua del generador digital.
La respuesta de sus pares no tardó en llegar con una contundencia quirúrgica. El reconocido historietista Ricardo Siri (Liniers) dejó en evidencia la falta de oficio y cuidado manual con un mensaje tan breve como letal: “¿12 dedos? Preferible la lágrima”, marcando el abismo existente entre la creación artística genuina y la dependencia de herramientas automáticas sin criterio visual.
¿Qué antecedentes pesan sobre la trayectoria de Nik?
El episodio de los doce dedos volvió a instalar los cuestionamientos éticos y técnicos que acompañan al creador de Gaturro desde hace décadas en el plano local e internacional:
Historial de reclamos por plagio: En 2017, la ilustradora colombiana Sandra Gaitán denunció la apropiación y edición no autorizada de sus obras, situación que se repitió en 2020 con el ilustrador italiano Luca D'Urbino por una portada de The Economist.
Repudio colectivo: En 2018, autores y dibujantes repudiaron formalmente su presencia en la Feria de Autores de Santiago de Chile, acusándolo de degradar la ética del oficio.
Descargo mediático: El historietista insiste en atribuir los cuestionamientos a persecuciones ideológicas y campañas orquestadas, asegurando que realizó más de 60 mil chistes y que las coincidencias son parte habitual del trabajo creativo.
El uso indiscriminado de algoritmos generativos sin revisión básica demuestra una preocupante desconexión con las bases esenciales del dibujo y la ilustración profesional. Lejos de rendir un tributo sentido, el atajo digital terminó opacando la memoria del artista con una pieza carente de rigor y sensibilidad estética.