El mercado laboral argentino atraviesa un proceso de degradación sostenida que los indicadores oficiales de desempleo no logran capturar en su totalidad. Así lo revela, en el Día del Trabajo, el séptimo dossier trimestral sobre condiciones del trabajo elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), con base en los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.
Mercado laboral argentino: el desempleo real duplica la cifra oficial y crece la precariedad
El desempleo real en Argentina alcanza el 15,3% y la desprotección laboral marca un récord. Jóvenes y jubilados, los más afectados por la crisis.
Los datos correspondientes al cuarto trimestre de 2025 muestran que la desprotección laboral alcanzó un pico histórico, el desempleo real casi duplica la cifra oficial y dos grupos poblacionales concentran la peor parte del deterioro: los jóvenes de entre 18 y 26 años y los trabajadores de 66 años o más.
La medición del desempleo y el “desempleo blue”
El punto de partida del análisis es metodológico. Para el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), una persona está empleada si trabajó al menos una hora durante la semana de referencia, incluso en una actividad informal o de subsistencia. Esta definición, técnicamente válida en términos comparativos internacionales, encubre una realidad laboral crecientemente fragmentada.
El IAG elaboró un indicador propio (el denominado desempleo “blue”) que suma al desempleo abierto oficial (7,5%) a quienes reúnen simultáneamente tres condiciones: buscan más trabajo, han trabajado muy pocas horas en la semana relevada y lo hicieron en una actividad desprotegida y de alta precariedad. Bajo esa construcción a partir de los microdatos, el desempleo real asciende al 15,3%.
Una tasa de desprotección sin precedentes
El indicador de trabajo desprotegido es, quizás, el dato más elocuente del informe. El IAG define como “desprotegidos” a quienes no cumplen ninguna de las condiciones asociadas a la estabilidad y la formalidad laboral: no son asalariados con aportes, no son empleadores, no son profesionales independientes con trayectoria consolidada ni cuentapropistas con capital propio y clientela estable.
La tasa de desprotección entre los ocupados del sector privado llegó al 44,9% en el cuarto trimestre de 2025, la cifra más alta de la serie histórica que el IAG viene construyendo desde 2016.
En términos absolutos, más de seis millones de personas trabajan en esas condiciones. La comparación con el cuarto trimestre de 2023 arroja un balance negativo: 358.000 puestos desprotegidos más, 46.000 puestos protegidos menos y 327.000 puestos públicos eliminados. El saldo es incontrastable: los empleos perdidos en el Estado y en el sector privado formal no fueron absorbidos por otras ramas de la economía formal, sino volcados hacia actividades de baja calidad e ingresos inestables.
Juventud: menos actividad, más desempleo
Entre los jóvenes de 18 a 26 años se registra una combinación especialmente preocupante. La tasa de desempleo blue en ese grupo alcanza el 27,9% (la más alta de todos los tramos etarios) y el desempleo oficial juvenil trepó del 14% al 18% en los últimos dos años. Pero este aumento convive con una reducción de la población económicamente activa joven: hay menos jóvenes desprotegidos no porque hayan mejorado sus condiciones laborales, sino porque directamente dejaron de buscar trabajo.
Entre el cuarto trimestre de 2023 y el cuarto trimestre de 2025, la cantidad de jóvenes activos cayó un 2,4% entre las mujeres y un 3% entre los varones. El informe interpreta este fenómeno como una combinación de saturación del mercado laboral juvenil y posible desmotivación, lo que se traduce en un pasaje hacia la inactividad estadística. En términos sociológicos, son jóvenes que no estudian ni trabajan y que tampoco figuran en las mediciones del desempleo porque han dejado de buscar empleo activamente.
El comportamiento del desempleo blue también varía según la edad. En los tramos intermedios (de 36 a 65 años) el componente dominante es el desempleo ampliado: personas que buscan trabajo pero realizan changas por no poder prescindir de algún ingreso. En la franja joven, en cambio, predomina el desempleo abierto, reflejo de una búsqueda activa que aún no resigna ciertas condiciones mínimas.
Jubilados: el grupo más golpeado
El otro extremo del espectro etario concentra las cifras más alarmantes en materia de desprotección. Entre los trabajadores de 66 años o más, la cantidad de ocupados en condiciones desprotegidas creció un 39,7% en los varones y un 34,4% en las mujeres, en la comparación entre los cuartos trimestres de 2023 y 2025. Hoy, ese grupo registra la tasa de desprotección más alta de todos los tramos de edad analizados.
El informe señala dos causas que se retroalimentan. Por un lado, el deterioro del poder adquisitivo de las jubilaciones, agravado por el aumento desproporcionado de rubros de alto peso en la canasta de los adultos mayores, como medicamentos y cuotas de prepaga. Por otro, la crisis general de los hogares, donde los jubilados funcionan en muchos casos como trabajadores complementarios, incorporando ingresos adicionales a una economía doméstica.
El pluriempleo como síntoma estructural
El informe cierra con el dato de que la tasa de ocupados con más de un empleo llegó al 11,9% en el cuarto trimestre de 2025, con un crecimiento del 5% respecto al mismo período de 2023. El pluriempleo, subraya el IAG, no es un fenómeno reciente ni circunstancial: viene creciendo de manera sostenida desde al menos 2016, y su persistencia revela que una porción creciente de la fuerza laboral no logra cubrir sus necesidades con un solo trabajo.
El conjunto de los indicadores muestra un mercado laboral en el que la precariedad avanza sobre todos los frentes: crece el desempleo real, crece la desprotección, se achica la participación juvenil y los adultos mayores se ven obligados a sostener actividades laborales en condiciones que el mercado no protege.