9 de agosto de 2026
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Vino

Suelos calcáreos: qué son y cómo transforman la calidad del vino

El impacto del suelo calcáreo en la elaboración de vino en la provincia de Mendoza. La influencia de la caliza en el perfil de la copa.

Por Analía Martín

El suelo calcáreo se ha convertido en un factor determinante para la elaboración de vino de alta gama en la provincia de Mendoza. Esta composición geológica regula la cantidad de agua disponible para la vid, modula su crecimiento de forma natural y fija una acidez vibrante acompañada por taninos de fina textura granulosa.

¿Qué es el suelo calcáreo y cómo se encuentra presente en los viñedos mendocinos?

Un terreno calcáreo se caracteriza por albergar una elevada concentración de carbonato de calcio, un compuesto alcalino derivado de la descomposición mineral y sedimentos aluviales. A diferencia de las zonas vitivinícolas europeas, donde la caliza proviene de lechos marinos antiguos, en las regiones cordilleranas el origen es netamente aluvial. Las aguas del deshielo andino arrastraron minerales que terminaron recubriendo las piedras fluviales con una capa blanca conocida localmente como "caliche".

Esta composición no se distribuye de manera uniforme en la geografía provincial, sino que se localiza en sectores de la precordillera como el Valle de Uco y áreas elevadas de Luján de Cuyo. Subregiones de renombre como Gualtallary, Paraje Altamira y Las Compuertas destacan por estos suelos, los cuales ofrecen una química alcalina con pH elevado y una notable capacidad de retención hídrica profunda con óptimo drenaje superficial.

¿Cómo influye la caliza en la fisiología de la planta y la uva?

La presencia de este tipo de tierra no transfiere un sabor directo al líquido, sino que modifica la forma en que la planta vive y desarrolla sus frutos a través de tres mecanismos fisiológicos clave:

  • Control del vigor vegetal: La restricción física y química reduce el crecimiento desmedido de hojas y ramas, logrando que la planta concentre azúcares, polifenoles y ácidos en menos racimos.
  • Preservación de la acidez natural: El calcio dificulta la absorción excesiva de potasio por parte de las raíces, evitando que se neutralice el ácido tartárico natural y manteniendo una notable frescura en las uvas.
  • Mayor grosor en la piel: La dinámica de drenaje y humedad induce un estrés hídrico moderado que engrosa el hollejo de la baya, sitio donde se concentran los taninos de calidad y los precursores aromáticos.

¿De qué forma se distinguen estos vinos en la cata y degustación?

Al momento de probar un ejemplar proveniente de parcelas calcáreas, las características organolépticas se revelan con claridad en los sentidos. En la boca se percibe una textura particular de taninos finos y reactivos, a menudo asociados a una sensación de tiza, talco o grano fino que aporta firmeza y estructura vertical al paladar.

Asimismo, la acidez se manifiesta de forma lineal y constante en los laterales de la lengua, extendiendo la persistencia de la muestra sin caer en sensaciones pesadas. En la nariz, las notas aromáticas suelen inclinarse hacia descriptores de fruta fresca, matices florales nítidos y trazos minerales reminiscentes a piedra mojada o grafito.

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