De cada 100 pesos que las empresas privadas de Neuquén destinan a salarios registrados, 36 provienen directamente del sector hidrocarburífero y del complejo de Vaca Muerta. El dato surge de un relevamiento del IERAL de la Fundación Mediterránea, firmado por el economista Federico Belich, que compara la masa salarial de la provincia, unos 7.500 miles de millones de pesos en el acumulado móvil de doce meses, a valores de marzo de 2026, con los 2.678 miles de millones correspondientes a la extracción de petróleo y gas. Ninguna otra actividad se acerca a ese peso. Muy por detrás se ubican la construcción, con el 13%, y el transporte y el comercio, ambos con el 10%.
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Vaca Muerta aporta 36 de cada 100 pesos de la masa salarial privada de Neuquén
Vaca Muerta aporta 36 de cada 100 pesos de la masa salarial privada de Neuquén y sostiene un crecimiento que también expone su dependencia estructural.
Un salario que pesa más que el empleo
La cifra sorprende incluso a quienes siguen de cerca la evolución del yacimiento petrolífero Vaca Muerta. El sector concentra el 16% de los puestos de trabajo privados registrados de la provincia, pero representa más del doble de esa proporción en términos salariales. La explicación, según el informe, es sencilla: los sueldos del oil & gas superan ampliamente el promedio provincial, por lo que su incidencia en la nómina es mucho mayor que su participación en la cantidad de empleos.
A escala regional, el contraste se mantiene, aunque se atenúa. En el conjunto de la Patagonia, los hidrocarburos representan el 27% de la masa salarial privada, nueve puntos menos que en Neuquén, dentro de una estructura económica mucho más diversificada.
El derrame que no aparece en la planilla
El 36% mide únicamente lo que el sector paga de manera directa, pero su efecto real es mayor. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, la masa salarial privada real de Neuquén creció 9,9%. Los rubros que más avanzaron fueron, precisamente, aquellos que giran alrededor de la actividad hidrocarburífera: el transporte aumentó 29%; la industria manufacturera, 22%; la hotelería y la gastronomía, 19%; el comercio, 18%; y el sector inmobiliario, 14%.
Los hidrocarburos, en cambio, registraron una suba más moderada, del 5,2% en términos reales. Sobre una base tan grande, ese incremento incorporó 132.000 millones de pesos a la nómina provincial, el segundo aporte absoluto más alto después del transporte. La combinación de ambos efectos, el directo y el indirecto, confirma, tal como señala Belich en su trabajo, que el 36% original resulta insuficiente para dimensionar el verdadero peso de Vaca Muerta en el bolsillo neuquino.
Dos velocidades en la misma región
Si se toma noviembre de 2023 como punto de partida, Neuquén fue la provincia patagónica cuya masa salarial privada real más creció durante el período, con un alza del 9,9%. Le siguió Río Negro, con el 5,8%. Son las únicas dos jurisdicciones que se encuentran por encima de aquel nivel inicial y lo consiguieron a contramano de la tendencia nacional, que todavía acumula una caída del 1,9%. La diferencia con el promedio del país es de doce puntos porcentuales en el caso neuquino y de ocho en el rionegrino.
La frontera que separa a la Patagonia que crece de la que retrocede coincide, casi con exactitud, con la división entre la producción no convencional y la convencional. Mientras Vaca Muerta traccionaba a Neuquén y Río Negro, las cuencas maduras del sur perdían fuerza: los hidrocarburos cayeron 27% en Chubut y 17% en Santa Cruz.
El impacto se trasladó rápidamente a la construcción, que se derrumbó 67% en Santa Cruz, 31% en Tierra del Fuego y 28% en Chubut. También alcanzó a la industria fueguina, que registró una baja del 24%. El balance del período dejó a Santa Cruz con una contracción del 19,5%, a Chubut con una caída del 14% y a Tierra del Fuego con un retroceso del 13%.
En medio de ese mapa, Río Negro aparece como la gran beneficiaria indirecta del ciclo. Su construcción se disparó 40%, impulsada por las obras de infraestructura que Vaca Muerta necesita para exportar hacia el Atlántico. Todo indica que buena parte de esa actividad se trasladó hacia el este rionegrino, mientras que en Neuquén el sector retrocedió apenas 3%.
Una fortaleza con un solo motor
El liderazgo de Neuquén es, en principio, una buena noticia: más empleo registrado y mejores salarios en un país que, en su mayoría, todavía no recupera lo perdido durante los últimos años. Pero la misma cifra que explica ese liderazgo también revela su fragilidad. Una provincia que depende en semejante medida de un solo sector y de un único commodity queda expuesta directamente a las oscilaciones del precio internacional del crudo y al ritmo de las inversiones.
Como concluye el informe del IERAL, el “36 de cada 100” resume, en una sola cifra, la fortaleza y el riesgo de una economía provincial construida sobre un único motor.