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Malbec

Un Malbec mendocino conquistó Londres con calidad y precio

Trivento Private Reserve Malbec 2025 ganó en Londres el premio al tinto con mejor relación calidad y precio, tras diez años de crecimiento en mercados globales

Por Marcelo López Álvarez

Bajo las bóvedas del Guildhall Building, en el corazón de la Londres, el International Wine Challenge entregó sus premios anuales y, entre los tintos, hubo un nombre que remite directamente a Mendoza. Trivento Private Reserve Malbec 2025 se llevó el Great Value Champion Red Trophy, la distinción que corona, entre todos los vinos tintos previamente reconocidos por su relación entre calidad y precio, a uno solo.

Un filtro exigente

El IWC es, desde hace años, uno de los certámenes más respetados del ámbito vitivinícola internacional. Cada edición convoca a un jurado integrado por especialistas, Masters of Wine, compradores y referentes de la industria, que a lo largo de varias semanas cata miles de muestras llegadas de las principales regiones productoras del planeta. Llegar a la final de la categoría Great Value Red ya supone haber superado un filtro exigente. Ganarla, en cambio, implica algo más: haberse impuesto a otros vinos que también se habían destacado por combinar excelencia enológica con un precio accesible para el consumidor.

Ese equilibrio (entre calidad, identidad varietal y disponibilidad) es, justamente, lo que el trofeo busca premiar. No alcanza con un vino bien elaborado, ni con un precio conveniente por sí solo: el jurado pondera la combinación de ambas cosas, algo que en un mercado tan competitivo como el de los tintos de gama media no siempre resulta sencillo de sostener. Es también, según explican en la bodega, el eje sobre el que se construyó Private Reserve Malbec desde su lanzamiento hace una década.

El increíble escenario del Guildhall Building en Londres donde el malbec de Trivento celebró su conquista

"Una propuesta en la que creemos"

Germán Di Césare, gerente de enología de Trivento, no ocultó la satisfacción por el reconocimiento. "Es especialmente significativo porque valida una propuesta en la que creemos profundamente: elaborar un Malbec que combine excelencia, identidad y accesibilidad", señaló. Para el enólogo, el premio trasciende lo simbólico: "Que Trivento Private Reserve Malbec haya sido elegido es un orgullo para todo el equipo y una confirmación de la consistencia que hemos construido a lo largo de los años".

La frase no es casual. Detrás del trofeo hay una década de trabajo comercial en tres mercados donde la marca compite codo a codo con etiquetas de todo el mundo: Reino Unido, Argentina y Brasil, los tres países donde Private Reserve Malbec concentra su presencia.

Diez años de crecimiento

Desde su lanzamiento, hace diez años, Private Reserve Malbec mantuvo un crecimiento promedio anual en valor del 40 por ciento, medido en dólares y comparando 2017 con 2026. El año pasado la etiqueta superó las 175 mil cajas de nueve litros vendidas, una cifra que confirma algo más que una buena cosecha puntual: un posicionamiento que se sostiene en el tiempo y que se retroalimenta con la respuesta del consumidor.

La distinción de Londres llega, entonces, como corolario de un proceso que la crítica internacional ya venía validando y que ahora se traduce en un trofeo que muy pocos ejemplares del vino argentino pueden exhibir en su historial.

El Malbec premiado de la bodega maipucina

Una bodega con recorrido

Trivento nació en Mendoza en 1996 y hoy es, según datos de la propia compañía correspondientes al período 2020 a 2025, el vino argentino número uno del mundo en ventas por valor. Ese liderazgo se apoya en una combinación que la bodega reivindica como su sello distintivo: inversión tecnológica constante e innovación, por un lado, y una fuerte identidad de terruño, por el otro.

La empresa se define a sí misma como el vino argentino que acompaña e inspira cada etapa de la vida adulta, un propósito que intenta sostener con un modelo de negocio atravesado por criterios de sostenibilidad. Trivento está adherida al Pacto Global de las Naciones Unidas en el marco de la Agenda 2030 y, desde 2021, cuenta con la certificación de Empresa B, un sello que reconoce el impacto positivo de las compañías en áreas como el cambio climático, la educación, el cuidado del suelo y la integridad empresarial.

Hoy la bodega emplea a 370 personas y sostiene una presencia consolidada en los mercados más exigentes del mundo. El trofeo londinense no cambia esa ecuación, pero la confirma: para Trivento, el reconocimiento internacional dejó de ser una excepción para convertirse, año tras año, en parte de su identidad. Y en un rubro donde la reputación se construye copa a copa, cosecha tras cosecha, ese tipo de constancia suele pesar tanto como cualquier medalla.

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