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Turismo

Turismo y la trampa perfecta: cuando la inteligencia artificial vende un paraíso que no existe

Un estudio de Airbnb e Ipsos revela que siete de cada diez argentinos no distinguen una fotografía real de una generada por IA. Alerta en el turismo

Por Marcelo López Álvarez

Una foto de una casa con pileta frente al mar, luz cálida, decoración impecable. Nada de eso existe. La imagen fue creada por un programa de inteligencia artificial y, sin embargo, casi siete de cada diez adultos argentinos la habrían dado por auténtica. El dato surge de un estudio conjunto de Airbnb e Ipsos sobre seguridad digital aplicada al turismo y expone una brecha que crece al mismo ritmo que la sofisticación de las herramientas tecnológicas: la del ojo humano frente a un fraude cada vez más difícil de detectar a simple vista.

El relevamiento midió algo más que percepciones. El 82% de los consultados admite que las estafas digitales resultan hoy más convincentes que hace pocos años, y el 62% atribuye ese salto de calidad directamente a la inteligencia artificial. La paradoja aparece cuando se les pregunta por su propia capacidad de defensa: el 57% se declara seguro de poder reconocer un sitio web o un correo electrónico truchos. Una confianza que, a la luz de los mismos números, parece más un acto de fe que una certeza.

El ahorro como puerta de entrada

Buscar la mejor tarifa no es, en sí mismo, un problema. El problema aparece cuando esa búsqueda empuja a bajar la guardia. El estudio indica que cerca del 70% de los argentinos intenta recortar gastos en sus próximos viajes y que la mitad de ellos estaría dispuesta a pagar por transferencia bancaria si creyera que así ahorra dinero, pese a que ese método no ofrece ningún resguardo ante un fraude. Un 23% adicional reservaría directamente en una web desconocida, atraído por el mismo incentivo.

Las redes sociales completan el cuadro de riesgo. Casi la mitad de los encuestados, un 46%, las utiliza para planificar sus vacaciones, y el 22% reconoce que una recomendación de un influencer o una celebridad lo vuelve más propenso a concretar la reserva. La confianza que genera una cara conocida, advierten los especialistas, suele bajar defensas que ante un desconocido permanecerían intactas.

Con todo, hay una cuota de cautela instalada: seis de cada diez argentinos dicen desconfiar, al menos parcialmente, de los pagos en línea. Ese recelo, bien canalizado, es justamente lo que Airbnb busca capitalizar al insistir en la importancia de operar dentro de plataformas con sistemas de pago verificados y mecanismos de protección al consumidor.

Un notable mayoría de argentinos que hacen su plan de turismo por aplicaciones no pueden diferenciar aojamientos "creados" con IA de los publicados con fotos reales

Educar para no caer

Airbnb trabaja en conjunto con Faro Digital, una organización de la sociedad civil con más de una década de trayectoria en la promoción del pensamiento crítico en entornos digitales, en el desarrollo de materiales de concientización dirigidos a viajeros.

Julia D’Amore Bajos, responsable de Cooperación Internacional y líder de proyectos de la organización, asegura que: “Prevenir fraudes no se trata solo de seguridad digital, sino de construir una cultura del cuidado”, sostiene. Según su diagnóstico, la velocidad y la fragmentación de la atención que caracterizan a los entornos digitales actuales multiplican las situaciones de vulnerabilidad, mientras que la irrupción de la inteligencia artificial exige formar “ciudadanos y ciudadanas críticos”, no meros usuarios pasivos de la tecnología.

Cinco reglas básicas para no quedar expuesto

Frente a este escenario, la plataforma recomienda un puñado de precauciones elementales, aunque no por conocidas menos ignoradas en la práctica. La primera: desconfiar de los enlaces inesperados y acceder siempre de forma directa a la aplicación o al sitio oficial. La segunda: mantener toda comunicación con anfitriones dentro de los canales propios de la plataforma, sin excepciones.

A eso se suma una advertencia que debería resultar obvia y, sin embargo, sigue generando víctimas: ningún anfitrión legítimo pide una transferencia por fuera del sistema ni solicita los datos de una tarjeta de crédito por otra vía. Los pagos, siempre, dentro de la plataforma. Como respaldo adicional, Airbnb recuerda que todas las reservas de alojamiento incluyen cobertura a través de AirCover para huéspedes, un mecanismo pensado para intervenir cuando surge un problema grave que el anfitrión no logra resolver por sus propios medios.

Por último, ante cualquier indicio de actividad sospechosa, la recomendación es reportarlo de inmediato a través de los canales de atención, disponibles las 24 horas para cuestiones vinculadas a la seguridad, o bien recurrir a los servicios de emergencia locales si la situación lo amerita.

El mensaje de fondo es claro: la tecnología que hoy permite planificar un viaje con un puñado de clics es la misma que puede fabricar, con esa misma facilidad, una estafa perfecta.

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