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El Niño

"Súper Niño" en Mendoza: las recomendaciones para proteger los viñedos

El ingeniero agrónomo Marcelo Canatella advierte que los viñedos de Mendoza deben prepararse ya ante un posible Super Niño, con más humedad y riesgo de hongos.

Por Marcelo López Álvarez

La posibilidad de que durante la primavera y el verano se intensifique el fenómeno climático de El Niño, rebautizado esta temporada como Super Niño, con lluvias más frecuentes y abundantes, elevada humedad y períodos prolongados de nubosidad, plantea un desafío para la vitivinicultura mendocina. El escenario todavía es una hipótesis, pero los productores deberían comenzar a preparar sus fincas para reducir los riesgos sobre la producción y la sanidad de los viñedos.

Una advertencia técnica ante el escenario del Super Niño

El ingeniero agrónomo Marcelo Canatella, referente absoluto en el mundo de la vitivinicultura, advierte que una temporada especialmente húmeda, tal como se prevé con el fenómeno de El Súper Niño, puede favorecer la aparición de enfermedades, provocar problemas de erosión y dificultar las tareas habituales de mantenimiento y protección de las plantas.

En una columna técnica dedicada al escenario pronosticado, el especialista sostiene que la anticipación será determinante para evitar pérdidas productivas y que las medidas preventivas deben abarcar desde el acondicionamiento de los suelos hasta la disponibilidad de maquinaria y productos fitosanitarios.

“La posibilidad de atravesar una primavera y un verano con mayor cantidad de días nublados, elevada humedad relativa y precipitaciones frecuentes obliga a estar listos o, al menos, lo mejor preparados posible”, señala Canatella.

El ingeniero explica que el problema no se limita a los efectos directos de las precipitaciones, sino a las dificultades que pueden generar sobre toda la organización productiva.

“No se trata solamente de responder frente a una lluvia o realizar una aplicación fitosanitaria a tiempo. Una temporada de estas características requiere pensar integralmente la finca: circulación del agua, manejo del suelo, sanidad, maquinaria, disponibilidad de productos y capacidad operativa”, advierte.

Preparar las fincas para lluvias más intensas

Una de las primeras recomendaciones de Canatella es revisar las defensas aluvionales y los sectores por donde puede ingresar agua desde propiedades vecinas.

En Mendoza, donde numerosos viñedos se encuentran sobre terrenos con pendientes, la circulación descontrolada del agua puede provocar erosión, arrastre de suelo y daños en los cuadros cultivados.

Canatella recomienda reforzar los bordos y mantener despejados de escombros, palos y restos de poda los cauces secos que atraviesan las propiedades.

También considera necesario acondicionar los callejones para conducir el agua y reducir su velocidad. En los callejones orientados de oeste a este, sugiere construir una leve forma de V que permita canalizar el agua por el centro. En aquellos orientados de sur a norte, propone controlar las pendientes para evitar que la escorrentía avance rápidamente hacia sectores más bajos.

Otra recomendación es mantener una cobertura vegetal baja en los callejones, evitando cuando sea posible el uso de herbicidas, especialmente en terrenos con pendientes superiores al 0,5%.

La prevención en los viñedos es fundamental ante el fenomeno de El Niño

El suelo y la importancia de la cobertura vegetal

El ingeniero también aconseja reducir los movimientos innecesarios del suelo durante una temporada potencialmente lluviosa.

La conservación de una cobertura vegetal de aproximadamente 20 a 30 centímetros de altura sobre el camellón puede contribuir a disminuir la erosión y la escorrentía. Entre las alternativas menciona verdeos de verano, como moha, mijo o cebadilla, siempre considerando las características de cada finca.

Estas prácticas presentan otra ventaja: permiten mejorar las condiciones de circulación de la maquinaria agrícola después de las lluvias. En suelos pesados, donde el exceso de humedad puede impedir el ingreso de tractores durante varios días, esta posibilidad adquiere particular importancia. “Y cuando las ventanas disponibles para pulverizar son cortas, poder entrar rápidamente al viñedo puede resultar determinante”, subraya Canatella.

Peronóspora y botritis, las principales amenazas sanitarias

La mayor humedad ambiental aumenta el riesgo de enfermedades fúngicas, especialmente peronóspora y botritis, dos problemas capaces de afectar la calidad y el volumen de la cosecha.

La peronóspora requiere especial atención cuando se acumulan horas de hoja mojada y las condiciones favorecen su desarrollo.

Según el especialista, la estrategia sanitaria debe comenzar temprano, con monitoreos frecuentes y tratamientos preventivos ajustados a cada viñedo.

Con brotes de entre 10 y 15 centímetros, plantea evaluar una primera intervención preventiva con cobre, de acuerdo con el programa sanitario de la finca.

También recomienda registrar las precipitaciones y considerar que las lluvias pueden reducir la protección de los productos aplicados.

“Frente a lluvias superiores a los 15 milímetros habrá que evaluar el posible lavado del producto y la necesidad de repetir la aplicación”, precisa. Durante la floración, el manejo puede requerir productos específicos registrados para vid, según las condiciones sanitarias.

Botritis: anticiparse al cierre del racimo

En cuanto a la botritis, Canatella aconseja anticipar las medidas preventivas al cierre del racimo, que suele producirse entre mediados y fines de diciembre, dependiendo de la variedad y la zona.

Si febrero presenta lluvias frecuentes, puede evaluarse un deshoje sanitario a la altura de los racimos, preferentemente sobre el lado este de las hileras para aprovechar la exposición al sol de la mañana.

Desde el envero, ante la aparición de síntomas, será necesario evaluar intervenciones específicas con productos autorizados y aplicaciones dirigidas a los racimos.

El ingeniero Marcelo Canatella, anticipa las acciones que hay que tomar en los viñedos frente al fenomeno de El Niño.

La maquinaria y la capacidad de respuesta serán determinantes

Otro aspecto que destaca el ingeniero es la necesidad de tener los equipos de pulverización preparados antes de que aparezcan los problemas. Esto incluye calibrar pulverizadoras, revisar picos, manómetros y reguladores, verificar dosis y mezclas y asegurar una adecuada rotación de principios activos.

En campañas con lluvias frecuentes, los períodos disponibles para aplicar tratamientos pueden reducirse considerablemente. Por ese motivo, recomienda disponer de productos suficientes para efectuar, cuando sea posible, al menos una pulverización completa del establecimiento.

“La cobertura debe ser especialmente cuidada. En este tipo de campañas hay una premisa sencilla que conviene recordar: la enfermedad penetra donde el producto no llega”, enfatiza Canatella.

Monitorear cada dos o tres días y ajustar el riego

El seguimiento sanitario también deberá intensificarse si se confirma una temporada de mayor humedad.

El ingeniero propone, como referencia, controles cada tres días para peronóspora y cada dos días para botritis durante los períodos de mayor riesgo.

Para ello considera conveniente establecer puntos fijos de observación y llevar registros sistemáticos de lluvias, aplicaciones y etapas fenológicas de las plantas. También recomienda mantener en funcionamiento pluviómetros y estaciones meteorológicas.

El manejo del riego será otro punto importante. Las precipitaciones deberán incorporarse al cálculo de las necesidades hídricas, especialmente cuando superen los 12 milímetros.

Anticiparse para proteger la cosecha

Para Canatella, el principal desafío de una campaña potencialmente marcada por un Super Niño será integrar todas las prácticas de manejo y no depender exclusivamente de las aplicaciones fitosanitarias.

La protección frente al agua, la conservación del suelo, el monitoreo sanitario y la capacidad de intervenir rápidamente deberán funcionar como partes de una misma estrategia.

La preparación adquiere especial relevancia para los productores que cuentan con recursos limitados, ya que una intervención tardía puede incrementar los costos de manejo y comprometer la calidad de la uva.

Prevenir sin esperar la confirmación

El especialista insiste en que cualquier tratamiento debe realizarse exclusivamente con productos registrados para vid y respetando las dosis, recomendaciones y períodos de carencia, y advierte que necesario esperar a que se confirme un Super Niño para comenzar las tareas preventivas. Muchas de las medidas recomendadas forman parte de las buenas prácticas agrícolas y permiten reducir riesgos aun cuando las condiciones climáticas finalmente resulten menos severas de lo previsto.

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