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Riesgo País

Riesgo país, reservas y deuda: el IERAL alerta por los riesgos económicos de 2027

La rapida suba del riesgo país, la caída del crédito interno y las bajas reservas complican la recuperación económica y los vencimientos de deuda de 2027

Por Marcelo López Álvarez

La economía argentina enfrenta un escenario que amenaza con prolongar la recesión y dificultar el programa financiero de 2027. Con el riesgo país camino a los 1000 puntos y el crédito al sector privado acumulando tres meses consecutivos de caída, el Banco Central requiere acelerar la compra de divisas para cumplir con exigentes compromisos de deuda.

El diagnóstico surge de un informe del IERAL elaborado por el economista Jorge Vasconcelos, en el que señala la tensión entre estabilizar la economía, reactivar la actividad y acumular reservas. La política monetaria restrictiva, la volatilidad de las tasas y la dolarización de los ahorros frenan la recuperación del mercado interno.

Desde principios de julio, cuando rondaba los 400 puntos, el riesgo país subió casi 600 puntos básicos. Al comparar la evolución local con la de Ecuador, el instituto concluye que el 40% de ese incremento responde al contexto internacional, mientras que el 60% restante se debe a factores económicos y políticos locales.

La economía resigna crecimiento sin reducir la inflación

La evolución de la actividad concentra la principal preocupación del análisis. Incluso bajo el supuesto optimista de recuperar en el último trimestre la pérdida del segundo y el tercero, el Producto Interno Bruto cerraría 2026 con una expansión de apenas 1,5%, frente al 4,4% registrado en 2025.

Esa desaceleración implica resignar casi tres puntos porcentuales de crecimiento sin lograr una desaceleración sustancial de la inflación, que se mantiene en torno al 30% anual, una cifra similar a la del período anterior.

El IERAL remarca que la experiencia internacional muestra que reducir la inflación a un dígito demanda, en promedio, siete años. Esta evidencia contrasta con las metas oficiales de una desinflación más rápida.

Aunque los primeros datos de octubre ofrecen señales favorables, resulta insuficiente: la recaudación del IVA DGI aumentó un 2,8% real respecto de septiembre, pero su indicador de tendencia se ubica 1,2% por debajo del nivel de agosto. Esta incipiente mejora no llega a modificar el cuadro de estancamiento.

El problema financiero del 2027

Sumar divisas se vuelve una tarea prioritaria. Entre enero y julio, el Banco Central adquirió dólares a un ritmo promedio de 1.900 millones mensuales, monto que descendió a 880 millones entre agosto y octubre.

Esta merma ocurre en momentos en que comienzan a perfilarse compromisos externos muy superiores a los de este año.

Entre enero y septiembre de 2026, la Argentina afrontó vencimientos por 18.600 millones de dólares. Para cubrirlos, empleó refinanciaciones con organismos y privatizaciones por 3.000 millones, operaciones financieras por 10.600 millones y cerca de 5.000 millones tomados de las reservas del BCRA.

El trabajo destaca que en 2027, las obligaciones de capital e intereses del Tesoro y del Central (incluidos los Bopreal) ascenderán a 28.000 millones de dólares, frente a reservas netas que hoy rondan los 10.000 millones.

A esta exigencia se suma el inicio de los pagos netos al Fondo Monetario Internacional, con un saldo proyectado de unos 5.600 millones de dólares.

El informe advierte que los esquemas de financiamiento extraordinario no sustituyen un programa propio. El respaldo eventual de Estados Unidos o China puede actuar como alternativa de contingencia, pero su disponibilidad sigue siendo incierta.

Con el riesgo país en niveles elevados, las posibilidades de emitir deuda voluntaria en el exterior a tasas razonables se reducen drásticamente.

Con el riesgo país volando y el Banco Central con problemas para acumular reservas el cronograma de vencimientos 2027 se vuelve cuesta arriba para el Gobierno

El crédito retrocede y los dólares salen de circulación

La tensión financiera repercute sobre la economía real. Desde agosto, el stock de créditos en pesos al sector privado anota tres meses de caída real, lo que obliga a empresas y familias a recurrir a ingresos, ahorros o capital de trabajo para cancelar deudas.

El menor financiamiento frena el consumo, restringe la inversión y debilita cualquier intento de reactivación.

A este cuadro se añade el atesoramiento de divisas. Según estimaciones del IERAL, las compras de dólares por parte de personas físicas podrían alcanzar los 30.000 millones de dólares durante 2026.

De esa cifra, unos 9.600 millones quedarían fuera del sistema económico.

La cifra representa un volumen significativo: equivale al 1,3% del PIB y a cerca del 3,6% de los ingresos totales de trabajadores, jubilados y empleados públicos y privados.

La menor oferta de crédito combinada con la salida de dólares del circuito explica la fragilidad del consumo interno.

El dilema monetario: acumular reservas o recuperar el crédito

El Gobierno enfrenta una disyuntiva. Una opción es acelerar la compra de divisas emitiendo moneda sin reabsorber completamente los pesos. Esto aportaría liquidez, pero exigiría un cambio profundo en el esquema monetario para contener las expectativas de inflación.

La alternativa es seguir comprando reservas y esterilizar luego mediante colocaciones de deuda pública, vía elegida hasta el momento.

El camino no carece de riesgos: la deuda doméstica en manos privadas pasó del 10,6% del PIB a fines de 2025 al 12,3% en el tercer trimestre de 2026.

Además, gran parte de los títulos públicos está ajustada por inflación, tasa o tipo de cambio, lo que resguarda a los inversores pero eleva el riesgo fiscal ante eventuales sacudidas financieras.

El IERAL subraya la necesidad de estabilizar las tasas de interés y revisar el marco monetario que limita la expansión del crédito privado.

La economía argentina cierra 2026 en un dilema de difícil resolución: requiere dinamizar la actividad y el financiamiento interno, a la vez que necesita acumular divisas para cumplir con los vencimientos del próximo año.

El alza del riesgo país encarece ambos frentes y acorta el margen de la política económica. El trabajo del IERAL destaca que sin un plan financiero sólido y condiciones monetarias acordes a la producción, la estabilidad continuará asentada sobre una estructura de bajo crecimiento.

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