En los últimos días, el mercado cambiario argentino experimentó una creciente presión que pone en evidencia las dificultades del sistema económico local. Si bien los esquemas de rigidez cambiaria pueden ser útiles para frenar la inflación en países con una moneda debilitada, su sostenibilidad siempre está en cuestión, y Argentina no es la excepción.
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Por qué sube el dólar blue
La suba del dólar blue responde a la incertidumbre económica, el ajuste del tipo de cambio oficial y las expectativas sobre las reservas del Banco Central.
Recientemente, la decisión del Gobierno de reducir el ritmo de ajuste del tipo de cambio oficial, en un contexto de tasas de interés estancadas y un rebrote inflacionario leve pero alarmante, se convirtió en el detonante de una nueva ola de tensión cambiaria. La medida generó incertidumbre, al tiempo que los inversores, que hasta hace poco apostaban por rendimientos en pesos, comenzaron a reorientar sus estrategias de inversión.
La reacción fue casi inmediata. Tras los comentarios del presidente Javier Milei sobre un acuerdo cercano con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y las especulaciones sobre un posible fin del crawling peg al 1% mensual, muchos de los millones de pesos invertidos en instrumentos financieros con tasas atractivas vieron su valor erosionado por una venta masiva. Aunque los rendimientos de estos activos aumentaron en las últimas jornadas, el temor a un nuevo salto del dólar se apoderó del mercado, y la demanda por cobertura en divisas creció exponencialmente.
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En este escenario, las Letras de Capitalización (Lecap), una de las inversiones más populares, registraron un aumento en sus rendimientos, pasando de 2,4% a 2,84% en promedio. Sin embargo, ni siquiera estos rendimientos logran estabilizar el mercado, que sigue volátil y marcado por un clima de desconfianza generalizada.
El Banco Central (BCRA) intervino con urgencia el viernes pasado, desprendiéndose de US$474 millones de sus reservas para enfrentar un repunte en la demanda de dólares para pagos de deuda e importaciones. A la par, los mercados financieros reflejaron una intensificación de la presión sobre el dólar paralelo y los futuros, con aumentos en los contratos de hasta 5% en algunos vencimientos de futuros de divisas. Este comportamiento dejó en claro que los inversores están buscando cada vez más refugio en el dólar, un fenómeno que sigue alimentando la incertidumbre.
El dólar en alza: ¿Qué lo impulsa y cuál es su futuro cercano?
Una de las principales preocupaciones del Gobierno ha sido mantener bajo control la cantidad de pesos en circulación. Sin embargo, la realidad muestra que, a pesar de los esfuerzos, el sistema sigue generando una cantidad excesiva de dinero. Los datos revelan que la base monetaria ha crecido significativamente en los últimos meses, lo que ha generado nuevas presiones inflacionarias. De hecho, en las últimas jornadas, salieron de los fondos comunes de inversión (FCI) unos $400.000 millones, un indicador claro de que los inversores están perdiendo confianza en los activos en pesos.
En este contexto, muchos analistas advierten que la emisión de pesos no se ha detenido, y que la “cuasi emisión fiscal” —esto es, la transferencia de recursos del BCRA al Tesoro para evitar una mayor fuga de divisas— sigue siendo un tema sin resolver. Según Ricardo Inti Alpert, experto en economía, aunque el Gobierno busca corregir el desajuste monetario heredado de gestiones anteriores, aún queda un largo camino por recorrer para estabilizar el sistema.
A pesar de estos esfuerzos, el crecimiento de los depósitos en pesos, tanto en M3 como en cuentas del sector privado y público, refleja que el sistema sigue inflado. Este exceso de pesos, que no logra ser absorbido por la economía productiva, sigue alimentando la demanda de dólares, lo que agrava la presión sobre las reservas del BCRA.
El panorama actual deja claro que la tensión cambiaria seguirá siendo un tema de preocupación para el Gobierno. A menos que se tomen medidas efectivas para controlar la emisión monetaria y restaurar la confianza en el mercado, el alza del dólar podría continuar, dañando aún más las ya frágiles reservas del Banco Central y perpetuando la incertidumbre económica.
La pregunta que queda abierta es hasta cuándo esta dinámica podrá sostenerse sin desencadenar una crisis mayor en la economía argentina.
Fuente: con información de La Nación