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Mendoza

Persianas bajas y locales vacíos: un recorrido por el centro de Mendoza y su actividad comercial

El centro de Mendoza tiene muchos comercios abiertos, pero con otro movimiento. Un recorrido por locales, galerías y bares muestra una realidad con matices.

Por Soledad Maturano

¿Qué está pasando con los locales comerciales del centro de Mendoza? A simple vista, las puertas abiertas de los locales prevalecen sobre la calle San Martín. Sin embargo, basta con recorrer sus galerías y calles aledañas para encontrar otra escenario: locales vacíos, carteles de "Se alquila" y comercios que resisten con promociones mientras esperan clientes.

Persianas bajas y carteles de "Se alquila" en las calles cercanas a la San Martín.

Con el propósito de trazar un panorama de la actividad comercial en la Ciudad de Mendoza, Sitio Andino recorrió distintos puntos del centro para conocer qué ocurre con los comercios, bares y restaurantes. A continuación, el resultado del recorrido.

¿Qué pasa en los locales comerciales del centro de Mendoza?

Sobre la calle San Martín todavía permanecen abiertas las históricas tiendas de la provincia. Sus vidrieras exhiben carteles con liquidaciones del 40% y 50% en ropa y calzado y, a simple vista, no abundan las persianas bajas. Sin embargo, hay un rasgo que se repite casi cuadra tras cuadra: los locales están vacíos.

Alcanza con detenerse unos minutos frente a una vidriera para advertirlo. Los vendedores permanecen con los brazos cruzados o conversan entre ellos mientras esperan clientes que llegan con cuentagotas. Los precios, en muchos casos, no son escalofriantes. Pero el poder adquisitivo sigue golpeado y buena parte de los ingresos familiares se destina hoy a cubrir necesidades aún más básicas.

Sobre San Martín, muchos locales tienen promociones.

Un informe reciente de la Cámara de la Indumentaria ayuda a entender parte de ese escenario. El relevamiento mostró una caída del 15% en la producción de ropa, un retroceso del 17% en las ventas en shoppings y supermercados y la pérdida de 4.371 puestos de trabajo vinculados a la confección.

Ese contexto ayuda a explicar por qué muchos comercios mantienen sus puertas abiertas, pero reciben tan pocos clientes. Ahora bien, la diferencia aparece al ingresar a las galerías, donde no sólo se observan locales vacíos, sino también persianas bajas que se repiten con mayor frecuencia.

Las galerías concentran la mayor cantidad de locales desocupados

Las históricas galerías mendocinas conservan su identidad y arquitectura, pero ya no muestran el movimiento que las convirtió durante décadas en puntos de encuentro de familias y amigos. Hoy, la historia es otra.

Muchas galerías están vacías y con locales desocupados.

La Galería Independencia es quizás el caso más evidente. Allí, Sitio Andino identificó al menos nueve locales cerrados. En las puertas se repetían distintos carteles: algunos anunciaban mudanzas dentro de la misma galería o hacia otro punto de la ciudad; otros directamente indicaban que el local había sido clausurado. Entre ellos se encontraba el histórico restaurante ubicado hacia el final del paseo, un espacio que, pese a cambiar de nombre y de propietarios en varias oportunidades, siempre había permanecido abierto.

Una situación similar se observa en la Galería Mendoza. Las cafeterías y algunos comercios ubicados cerca de los ingresos mantienen actividad, pero al recorrer sus pasillos aparecen numerosos locales vacíos.

En la Galería Independencia al menos 9 locales estaban desocupados.

Frente a ella se encuentra la Galería Kolton, de menores dimensiones. Allí permanecen abiertos los negocios de ropa y la cafetería ubicada en el centro del paseo, aunque el movimiento era escaso y sólo algunas personas tomaban café. Sobre la salida hacia calle Lavalle, además, este medio constató al menos dos locales con sus persianas bajas.

El panorama cambia en la Galería Caracol. Su diseño abierto invita a recorrerla y su propuesta comercial -centrada en tatuajes, piercings, cómics y ropa vinculada a bandas y películas- le otorga una identidad propia. Esa impronta alternativa también se traduce en un mayor movimiento de personas, superior al observado en otras galerías e incluso en varios comercios sobre San Martín.

Por último, recorrimos el Pasaje San Martín. Allí, los pequeños locales permanecen abiertos y el sector recuperó parte de su dinamismo gracias a distintas propuestas culturales impulsadas en los últimos años. En ese corredor funciona, además, Café Mundial, un espacio que combina gastronomía, arte e historia en uno de los pasajes más emblemáticos de la ciudad.

Galería Caracol es una de las que más resiste a los cambios de hábitos.

Juan B. Justo y Arístides, donde las persianas bajas son más visibles

El recorrido continuó por dos de los principales polos gastronómicos de Mendoza. En Juan B. Justo, las persianas bajas aparecen desde los primeros metros de la calle: dos locales permanecen cerrados de manera definitiva con carteles de "Se alquila".

Uno funcionó como hamburguesería y el otro fue durante años un tradicional patio cervecero.

La escena se repite sobre Arístides Villanueva. En una misma cuadra conviven antiguos restaurantes desocupados con carteles de alquiler. Entre ellos aparecen espacios donde funcionaban Ground, Taquería (Tazo Azteca) y otros comercios que formaron parte del circuito de la noche mendocina.

Bares y restaurantes tienen sus puertas cerradas sobre Arístides y Juan B. Justo.

Una radiografía con matices del centro mendocino

El recorrido deja una conclusión que va más allá optimismo o pesimismo. Sobre la calle San Martín la mayoría de los locales sigue con las persianas levantadas, aunque el movimiento de clientes es escaso.

El escenario cambia al caminar por calles como 9 de Julio, General Paz o San Juan, donde se multiplican los carteles de "Se alquila" y las persianas bajas. En las galerías, esa tendencia aparece todavía con mayor intensidad.

La fotografía, en definitiva, es mixta. La caída de las ventas, la apertura de las importaciones y un poder adquisitivo que todavía no logra recuperarse ayudan a explicar parte del fenómeno. Pero también aparece otro dato: muchos comerciantes siguen apostando por liquidaciones, promociones y propuestas culturales para sostener la actividad y mantener vivo un centro mendocino que, aunque atraviesa cambios evidentes, todavía resiste.

Las señales son mixtas: el centro resiste a un consumo que no termina de despegar.

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