El sector de la construcción en Mendoza atraviesa un momento de contracción sostenida. Así lo indica la encuesta anual de Red Edificar, realizada sobre una base de 334 respuestas que incluye a constructoras, desarrolladores, proveedores, inmobiliarias, profesionales independientes y especialistas técnicos. El relevamiento arroja que el 61,9% de los encuestados registró una caída en su actividad durante los últimos doce meses (moderada o significativa), en tanto que solo el 17,9% reportó algún nivel de crecimiento y el 20,1% restante declaró estabilidad.
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La construcción en Mendoza profundiza su retroceso y enfrenta un escenario de menor actividad
La construcción en Mendoza profundiza su caída: 61,9% reporta menor actividad y casi 90% considera difícil acceder al crédito.
La percepción general sobre el estado actual del sector refleja ese deterioro. En una escala del 1 al 10, la situación de la construcción mendocina promedió 4,18 puntos, por debajo del punto medio y notablemente inferior al valor de 5 registrado en la medición de 2025, un repliegue del optimismo que los propios actores venían sosteniendo un año atrás.
El crédito, principal cuello de botella
Entre los factores que condicionan el desempeño del sector, el financiamiento ocupa un lugar preponderante. El 70,9% de los participantes lo identificó como uno de los problemas más relevantes, y el 89,6% consideró que el acceso al crédito es difícil de obtener o prácticamente inaccesible. Este último porcentaje representa un salto sustancial respecto del 62,3% que lo señalaba como problemático en la edición anterior, lo que convierte al financiamiento en la preocupación estructural más pronunciada de la encuesta.
Las demás dificultades mencionadas por los encuestados reflejan el contexto macroeconómico adverso: el aumento en el costo de los materiales fue señalado por el 38,1%; la inflación o inestabilidad económica general, por el 34,3%; la competencia desleal o informalidad, por el 31,3%; y el exceso de carga impositiva, por el 29,1%. Ninguno de estos factores es nuevo para el sector, pero su persistencia y agravamiento confirma que las condiciones operativas se han vuelto más exigentes.
El sector privado como motor de la demanda
Las obras medianas y pequeñas del sector privado encabezan hoy la escasa actividad del sector: el 52,2% de los encuestados las señaló como el principal motor actual de la actividad. Si se agregan las grandes obras privadas, el conjunto del sector privado consolida su rol de sostén frente a la menor presencia de obra pública.
En cuanto a las oportunidades, los nuevos desarrollos inmobiliarios concentran la mayor expectativa, con el 39,6% de las menciones. Le siguen el crecimiento del sector privado en general, señalado por el 34,3%, y una mayor demanda de viviendas e infraestructura, con el 30,6%. También aparecen con relevancia la innovación en materiales y tecnologías constructivas, indicada por el 28,4% de los participantes, y la apertura a nuevas formas de comercialización (incluyendo la venta digital), mencionada por el 24,6%.
Las expectativas, en caída libre
La comparación con la medición de 2025 es, quizás, el dato más expresivo del informe. Hace un año, el 36,6% de los consultados esperaba una mejora del sector para los doce meses siguientes; hoy ese optimismo se ha reducido al 13,4%. En el mismo período, la proporción de quienes prevén un deterioro subió del 17,8% al 36,6%, mientras que quienes proyectan estabilidad pasaron del 45,9% al 50%. El cambio de expectativas dibuja un giro de humor sectorial difícil de ignorar.
La evolución de la actividad declarada confirma esa tendencia. En 2025, el 45,2% de los encuestados afirmaba haber registrado una caída; en 2026, ese porcentaje trepó al 61,9%. El crecimiento declarado, en sentido inverso, cayó del 32,1% al 17,9%. En conjunto, los números trazan un cuadro de contracción progresiva que atraviesa a los distintos eslabones de la cadena de valor.
Tecnología e industrialización, en el horizonte
El informe también registra señales de transformación en las prácticas del sector. El 62,7% de los encuestados afirmó que su empresa ya incorpora inteligencia artificial de manera activa o parcial en sus operaciones. El 76,1% considera que la industrialización de la construcción tendrá un impacto alto o moderado en el futuro próximo. Y el 71,6% está de acuerdo con que la profesionalización del canal digital (con presencia web, catálogo actualizado, pauta publicitaria y capacidad de respuesta rápida) se ha vuelto un factor de competitividad insoslayable.
Estos datos sugieren que una parte del sector busca adaptarse a las nuevas condiciones a través de la innovación y la digitalización, aun cuando el contexto financiero y económico general restringe márgenes y acota horizontes de planificación.
Un diagnóstico para la acción
Desde Red Edificar subrayaron que el objetivo del relevamiento anual es poseer una herramienta de planificación y diálogo para empresas, profesionales, cámaras, instituciones educativas y organismos vinculados a la actividad.
"La encuesta muestra un sector más tensionado, con menor actividad y mayores restricciones de financiamiento, pero también con oportunidades concretas y actores organizados para trabajar en conjunto. El desafío es transformar este diagnóstico en propuestas y en una agenda compartida para la construcción en Mendoza", señalaron desde la entidad.
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