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Deficit comercial

Importaciones en alza y pymes en crisis: el nuevo escenario económico argentino

Importaciones récord, pymes en crisis y caída industrial marcan el nuevo escenario del comercio exterior argentino tras la apertura económica.

Por Marcelo López Álvarez

En lo que va del año 2025, el comercio exterior argentino se transformó en forma abrupta y la balanza entre exportaciones e importaciones cambió drásticamente, con la aparición de miles de nuevos importadores que transforman el mercado y ponen en riesgo a miles de pymes.

Con la eliminación de restricciones en sectores sensibles como el textil y el calzado, el flujo de importaciones se duplicó respecto a 2023. El número de empresas activas en operaciones externas creció de forma significativa: a las 11.124 que operaron en 2023 se sumaron 7522 en 2024 y otras 3568 durante los primeros cinco meses de este año. En conjunto, estas nuevas firmas demandaron más de 6.000 millones de dólares en productos del exterior.

Eduardo Rotbard, titular de IntegraComex, destacó en declaraciones periodísticas que “la facilitación al comercio exterior hizo que este explote”. Claro que es una particular visión del comercio exterior porque lo que estallaron son las importaciones en los más diversos sectores mientras las exportaciones se mantienen planchadas en volumen y valor en los sectores tradicionales y primarizados.

Nuevos actores, mismas concentraciones

Si bien el universo de importadores se amplió fuertemente, el 3% de las firmas concentró el grueso de las operaciones. Solo tres empresas superaron los 50 millones de dólares en compras externas: una multinacional de envases, una compañía nacional de energía eólica y una firma global de internet de alta velocidad. Incluso una empresa del rubro energético, en solitario, superó los 2000 millones de dólares en importaciones.

Más abajo en la escala, se encuentran casos que reflejan la diversidad y desigualdad del nuevo perfil importador y también el gran problema de las pymes argentinas. Una empresa especializada en insumos para diálisis (u$s 31 millones), una cadena de electrodomésticos (u$s 16 millones) y otra de materiales de revestimiento (u$s 9 millones). En el otro extremo, más de 6000 CUIT registraron operaciones por montos marginales.

Explosión de cantidades importadas

Los datos del INDEC de mayo señalan un incremento del 39,4% en las cantidades importadas, con una caída del 7% en los precios. El total importado alcanzó los 6488 millones de dólares, un 29,4% más que el mismo mes del año anterior. Todos los rubros mostraron crecimiento, salvo Combustibles y Lubricantes, con una caída del 9,4%. Entre los sectores que más aumentaron su volumen se destacan Vehículos de Pasajeros (+156%), Bienes de Consumo (+67,5%) y Piezas y Accesorios para Bienes de Capital (+40,8%).

La nueva realidad es que las empresas argentinas, y por sobre todo las pymes, sufren la competencia externa (en muchos casos desleal) sin capacidad de adaptación o respuesta inmediata, en un escenario político y económico que repara en consecuencias internas de sus políticas.

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Según el INDEC las importaciones se dispararon un 40 %

Reconversión productiva: promesas y antecedentes

El discurso oficial plantea una reconversión productiva como parte natural del proceso de apertura. El presidente Javier Milei sostuvo en la apertura de sesiones ordinarias: “Si en el proceso de apertura de la economía ingresa un producto de mejor calidad o mejor precio y quiebra una empresa, también es cierto que los consumidores tienen más dinero en el bolsillo y pueden gastarlo en la economía. Así que el empleo se reasignará a otros sectores”, una definición de libro de un modelo que no está probado en la práctica en ninguna economía real del mundo.

Los antecedentes históricos del país también relativizan ese optimismo presidencial. La reconversión no planificada durante la última dictadura, el menemismo, el macrismo y ahora el actual gobierno comparten una misma consecuencia: la caída sostenida del empleo industrial y el debilitamiento de las capacidades productivas nacionales. Entre 1976 y 1983, la industria cayó un 20%; entre 1991 y 2001, se perdieron el 30% de los empleos industriales; y entre 2015 y 2019, la producción cayó 14%. Hoy, el índice de producción industrial acumula una baja cercana al 10% interanual y más de 30.000 puestos de trabajo perdidos.

Dumping y política comercial

Ejemplos sobran por día. Sin ir demasiado atrás, la pasada semana el gobierno decidió desactivar una medida antidumping que protegía a la producción nacional de termos, afectando a empresas históricas y tradicionales como Lumilagro. El argumento fue que el consumidor pagaba precios más altos. No obstante, informes técnicos constataron márgenes de dumping de hasta el 85%, lo que anticipa una competencia desleal. Lejos de adoptar la práctica de países como Estados Unidos o Brasil, que refuerzan medidas compensatorias frente a estas prácticas, el Ejecutivo argentino apuesta a dejar al mercado sin protección alguna.

La industria frente a un modelo en disputa

Según un relevamiento de la Confederación de Sindicatos Industriales (CSIRA), más del 50% de las empresas registran caídas en ventas y producción; solo el 7,4% señala mejoras en inversión; y el 70% espera que la situación empeore en el próximo trimestre. En el plano laboral, los acuerdos paritarios apenas logran empatar la inflación y en muchos casos ni siquiera se negocian.

A esto se suma una tendencia estructural que se refleja en los datos del INDEC: mientras minería, agro e intermediación financiera muestran crecimiento de dos dígitos, sectores como la construcción, el comercio y la industria manufacturera caen en promedio un 9%.

El modelo económico, basado en la apertura comercial y la desregulación del mercado interno, ofrece beneficios de corto plazo a ciertos sectores pero desata una presión estructural sobre la industria nacional.

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