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Exportación

Exportaciones, inversión y empleo: las contradicciones del crecimiento argentino

Las exportaciones crecen y avanzan los grandes proyectos, pero la inversión productiva y el empleo registrado todavía muestran señales de debilidad.

Por Marcelo López Álvarez

La Argentina vende más al exterior, pero esa expansión todavía no se traduce en una recuperación equivalente de la inversión y del trabajo registrado. Entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo de 2026, las exportaciones crecieron 38%, el consumo privado avanzó 8% y la inversión productiva retrocedió 4%, según un informe de Idesa elaborado con datos del Ministerio de Economía.

El contraste del mercado laboral

El contraste también aparece en el mercado laboral. Para ese período, el instituto contabilizó una pérdida de 260.000 empleos asalariados privados registrados y de 150.000 puestos públicos. Aumentaron, en cambio, el monotributo y el trabajo sin registrar. La composición de la ocupación cambió mientras el producto acumulaba una mejora del 6%.

Idesa vincula esa divergencia con el perfil de las actividades que impulsan el crecimiento. Los recursos naturales ganan protagonismo, mientras los sectores urbanos que requieren más trabajadores muestran estancamiento o retrocesos. El crecimiento agregado, por lo tanto, convive con resultados laborales muy distintos según la actividad.

La señal que llega de las máquinas

Otro análisis permite observar dónde se concentra la debilidad inversora. Los datos del primer trimestre de 2026 muestran que la formación bruta de capital fijo cayó 11,6% interanual y representó el 17,2% del PBI, frente al 20% de un año antes, medido a precios constantes.

La construcción creció 2,2% interanual, pero maquinaria y equipo retrocedió 18,1% y el equipamiento de transporte, 19,6%. Maquinaria y equipo explicó el 76% de la caída total. El deterioro alcanzó así al componente que permite ampliar y modernizar la capacidad productiva.

Los tiempos del RIGI

La magnitud de los anuncios bajo el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones introduce otra diferencia: los compromisos se distribuyen en el tiempo.

Entre agosto de 2024 y abril de 2026 se presentaron 35 proyectos por US$81.104 millones. A junio, las aprobaciones alcanzaban a 16 iniciativas por US$29.892 millones. Para los primeros doce proyectos autorizados, los desembolsos previstos durante sus dos años iniciales sumaban US$1.920 millones. Esos montos corresponden a universos y etapas diferentes; no constituyen inversión ya realizada.

En tanto que más del 95% del volumen anunciado se concentra en minería e hidrocarburos. Su alcance sobre el conjunto empresarial es, por eso, limitado: numerosas firmas quedan fuera de esas condiciones especiales. La existencia de grandes proyectos y el retroceso de la inversión general pueden coexistir sin que una cifra invalide a la otra.

Los proyectos mineros generan aumento de exportaciones pero se abren interrogantes sobre la generación de empleo

El empleo que se genera alrededor

En agosto, el proyecto Argentina LNG, impulsado por YPF. Con una inversión prevista de US$51.000 millones, contemplaba compras a proveedores nacionales por US$15.000 millones.

Las estimaciones citadas proyectaban alrededor de 20.000 empleos anuales, directos e indirectos, durante la construcción, con picos de 40.000. Una vez operativo, el emprendimiento sostendría unos 8.000 puestos. Son proyecciones, no contrataciones concretadas, y muestran cuánto cambia la demanda laboral entre la obra y el funcionamiento de las instalaciones.

El alcance de estas actividades debe medirse también por sus proveedores. Ingeniería, mantenimiento, equipamiento, software y servicios especializados pueden ampliar el efecto inicial sobre el empleo. La experiencia australiana muestra empresas capaces de resolver necesidades mineras y luego exportar esas soluciones.

El desafío de desarrollar capacidades locales

Sin embargo, allí la Argentina tiene un problema: la legislación permite a las inversiones prácticamente descartar la incorporación de capacidades locales, por lo que la cantidad de trabajadores locales vinculados a la expansión energética y minera dependerá también de las empresas que se comprometan a producir, innovar y prestar servicios alrededor de cada proyecto con desarrollo, tecnología y capacidades nacionales.

Hasta ahora, la experiencia no va en ese sentido. Las licitaciones de caños para gasoductos que fueron ganadas por empresas que traen los tubos de acero desde la India o el caso de la “Ciudad China” para el proyecto Vicuña abren muchos interrogantes sobre cuál será la verdadera incidencia en la creación de empleo directo e indirecto en estos proyectos.

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