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Crédito privado: crece el financiamiento empresarial, pero el consumo sigue frenado

El crédito privado apenas creció en junio por el impulso de las empresas. El consumo sigue débil, mientras los hipotecarios continúan liderando la recuperación

Por Marcelo López Álvarez

El crédito privado en pesos creció apenas 0,3% real en junio, de acuerdo con el Informe Monetario Mensual que publica el Banco Central. La suba, mínima pero sostenida, se explica casi por completo por las líneas comerciales, sobre todo los documentos a sola firma, mientras los préstamos personales, las tarjetas y los prendarios siguieron perdiendo terreno. Interanualmente, el financiamiento al sector privado crece 3% real y ya representa el 9,2% del PBI, un piso todavía bajo para los estándares regionales.

Una base monetaria que no afloja

Los datos reflejan que el Gobierno mantiene una política monetaria relativamente firme. La Base Monetaria se contrajo 1,2% real en junio, ajustada por estacionalidad, y acumula diez meses consecutivos de baja. En lo que va del año retrocedió 9,5% en términos reales. Los medios de pago tradicionales, por su parte, se expandieron 3,2% real durante el mes, aunque ese salto responde casi exclusivamente a la demanda estacional de fin de semestre. Descontado ese efecto, el crecimiento real fue de apenas 0,2%.

El circulante en poder del público se expandió por segundo mes consecutivo, pero los depósitos a la vista no remunerados cayeron 0,6% real. Más pronunciada fue la baja en los plazos fijos del sector privado, que retrocedieron 1,9% real y estuvieron traccionados por una fuerte salida de depósitos corporativos, que cedieron 7,8% en términos reales. El resultado combinado llevó al M3 privado a una contracción de 0,3% real.

El escenario financiero

Pablo Blanco, CFO de la fintech Alprestamo, aseguró a Sitio Andino que esta contracción monetaria refleja una política más restrictiva, aunque no necesariamente una suba permanente de tasas. "En junio se observó un incremento transitorio de las tasas de corto plazo hacia fin de mes, que luego se normalizó al restablecerse la liquidez del sistema", explica. Para lo que viene, el ejecutivo anticipa un fondeo "disponible, pero con mayor selectividad por parte de los bancos", condicionado a la evolución de la inflación, la demanda de pesos, los encajes y la capacidad de captar depósitos. Si la desinflación se consolida, dice, es razonable esperar una reducción gradual del costo del financiamiento.

El crédito hipotecario es la excepción a la regla en el comportamiento del financiamiento al consumo y familias.

El consumo, todavía en pausa

Mientras el crédito comercial repunta, las familias siguen mostrando cautela. Los préstamos al consumo cayeron 0,8% mensual en términos reales, con un retroceso similar tanto en tarjetas como en préstamos personales. La comparación interanual confirma la tendencia: las financiaciones con tarjeta bajan 4,2% real y los personales, 1,1%. Las tasas, aunque lejos de los máximos del año pasado, siguen siendo altas: 66,6% nominal anual para los personales y 85,2% para las tarjetas.

Blanco atribuye esta desaceleración a una combinación de factores. "Las tasas nominales bajaron respecto de los picos del año pasado, pero siguen siendo elevadas para muchos hogares, a lo que se suma una mayor prudencia de consumidores y entidades en un contexto donde los ingresos reales todavía están en recuperación", señala. De todos modos, prevé una reactivación paulatina, de la mano de una mayor estabilidad macroeconómica, nuevas bajas de tasas y una mejora del poder adquisitivo.

El otro segmento que sigue golpeado es el de los créditos prendarios, que cayeron 0,4% mensual real y ya acumulan una variación interanual negativa de 0,6%. Según Blanco, la dinámica responde al aumento del valor de los vehículos, a la necesidad de afrontar anticipos importantes y a una mayor cautela de los consumidores frente a compras de magnitud.

Los hipotecarios, la excepción a la regla

En las antípodas se ubican los créditos hipotecarios, que crecieron 1,2% mensual en junio y acumulan una suba interanual de 63,1% real, impulsada por las líneas ajustables por UVA. "Cuando existen instrumentos de largo plazo y previsibilidad, la demanda responde", resume Blanco, aunque aclara que ese salto interanual debe leerse con cautela, porque el mercado partió de una base muy reducida. El ejecutivo cree que este segmento puede traccionar actividades como la construcción, pero advierte que el consumo masivo sigue otra lógica, más atada al ingreso disponible, las tasas y la confianza del consumidor.

Consultado por el impacto del tipo de cambio sobre la demanda de crédito, Blanco sostiene que los movimientos cambiarios de los últimos doce meses fueron consistentes con la desaceleración de la inflación y la baja de tasas en pesos, y que ninguna variación puntual del dólar modifica por sí sola el comportamiento de los usuarios. Lo que realmente ordena esa demanda, insiste, es la combinación entre inflación, ingresos reales, tasas y expectativas.

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