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Cómo funciona el riego por aspersión para proteger los cultivos frente a las heladas

El riego tradicional por goteo puede ser un complemento, pero no reemplaza a un sistema específico contra las bajas temperaturas. Cómo funcionan las alternativas.

Por Sitio Andino Economía

Las bajas temperaturas durante las noches de helada representan una de las principales amenazas para los productores agrícolas. Frente a este fenómeno, los sistemas de riego por aspersión pueden convertirse en una herramienta relevante para reducir el impacto sobre los cultivos, aunque su eficacia depende de un diseño adecuado y de garantizar el suministro de agua durante todo el período crítico.

A diferencia del riego tradicional por goteo, los sistemas específicos para la defensa contra heladas buscan generar un microclima alrededor de la planta que permita evitar que la temperatura alcance niveles críticos bajo cero.

Cómo funciona el riego para combatir las heladas

En diálogo con Noticiero Andino, Maximiliano López, responsable de la oficina técnica de Grupo Halpern, explicó que existen principalmente dos tipos de sistemas de mitigación de heladas: los que trabajan por encima del cultivo y los que lo hacen por debajo. La elección depende, entre otros factores, de las características y dimensiones de la plantación.

Los sistemas sobre arbóreos suelen utilizarse en frutales de mayor porte, mientras que los subarbóreos se adaptan a cultivos de menor altura, como parrales, espalderos y determinados árboles. El principio de funcionamiento se basa en la aspersión de agua sobre el entorno de las plantas. El objetivo es generar condiciones de temperatura que reduzcan el riesgo de daño provocado por las bajas temperaturas.

En este sentido, el riego por goteo convencional puede contribuir, pero no reemplaza a un sistema diseñado específicamente para la defensa contra heladas. Su función, en estos casos, puede considerarse complementaria.

Además de contar con la tecnología adecuada, el manejo durante una helada resulta determinante. De acuerdo con la recomendación técnica, cuando existe un pronóstico de heladas, el sistema debería ponerse en funcionamiento aproximadamente tres horas antes del evento y mantenerse activo hasta unas tres horas después de que haya pasado la contingencia.

El punto central es evitar interrupciones. El sistema debe estar diseñado con una capacidad suficiente para garantizar el suministro continuo de agua durante toda la helada. Un corte o una disminución en el aporte de agua puede hacer que el mecanismo de protección deje de funcionar y exponga nuevamente al cultivo a las temperaturas críticas.

Un diseño incorrecto puede dejar al cultivo expuesto

La elección y el dimensionamiento del sistema son aspectos centrales. No alcanza con disponer de riego: la instalación debe estar preparada para funcionar durante todo el período de helada y mantener un suministro de agua suficiente.

Si el caudal resulta insuficiente o el sistema se interrumpe, la protección puede perder efectividad. En ese escenario, el productor queda expuesto a daños parciales o incluso a la pérdida total de la cosecha, dependiendo de la intensidad del fenómeno y de la vulnerabilidad del cultivo.

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