2 de septiembre de 2026
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Piedemonte

Piedemonte: desarrollan un sistema para retener agua y disminuir el riesgo aluvional

La propuesta busca reducir aluviones, favorecer la infiltración de agua y recuperar vegetación nativa, con la posibilidad de replicarse en otras cuencas del piedemonte.

Por Sitio Andino Departamentales

El crecimiento urbano de la Ciudad de Mendoza hacia las zonas de piedemonte plantea nuevos desafíos frente a las lluvias intensas y los posibles aluviones. En ese escenario, la Municipalidad de Mendoza financia un proyecto que busca complementar las obras tradicionales con soluciones basadas en el funcionamiento natural del territorio.

La iniciativa, denominada “Bioretenciones y Soluciones Basadas en la Naturaleza para la mitigación aluvional en el piedemonte mendocino”, es desarrollada por especialistas del Instituto Nacional del Agua (INA) y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Mendoza, con financiamiento del Fondo Verde para la Sostenibilidad Ambiental.

El objetivo es diseñar pequeñas intervenciones de ingeniería natural acompañadas por vegetación nativa, capaces de retener temporalmente el agua en las zonas altas del piedemonte y disminuir su velocidad y volumen antes de que alcance los sectores urbanizados.

El estudio se concentra en la cuenca del Zanjón de los Ciruelos, ubicada al norte del dique Los Papagallos y próxima a la Reserva Natural Divisadero Largo. En esa zona, los especialistas analizan el comportamiento del agua y las características del terreno para determinar los puntos estratégicos donde podrían implementarse estas soluciones.

Del proyecto participan el Instituto Nacional del Agua, a través de la Subgerencia Centro Regional Andino, y la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Mendoza, mediante su Laboratorio e Instituto Regional de Estudios del Agua.

Tecnología para prevenir aluviones en el piedemonte

Para estudiar con mayor precisión cómo se desplaza el agua durante las precipitaciones, los investigadores utilizaron drones, imágenes satelitales y modelos tridimensionales del terreno.

Estas herramientas permitieron analizar la topografía de la cuenca y simular diferentes escenarios de lluvia para evaluar el posible impacto de las intervenciones.

De acuerdo con las simulaciones realizadas, las obras proyectadas podrían reducir entre un 20% y un 30% el volumen de agua que escurre hacia los sectores urbanos durante episodios de tormenta.

Además de disminuir el riesgo de crecidas, las soluciones están pensadas para reducir el arrastre de barro y piedras y favorecer la infiltración del agua en el suelo.

De esta manera, parte del recurso hídrico podría reincorporarse al subsuelo y contribuir a la recarga de las reservas de agua subterránea. “Buscamos una ingeniería que trabaje con la naturaleza y no en contra de ella. Estas obras no solo reducen el riesgo para la población ante lluvias fuertes, sino que también recargan el agua subterránea y devuelven el verde a nuestro piedemonte”, explicó el ingeniero Víctor Burgos, responsable del proyecto por el INA-SCRA.

Los beneficios ambientales y urbanos del proyecto

La iniciativa apunta a generar beneficios que van más allá de la prevención de aluviones y busca combinar la protección de la población con el cuidado ambiental.

Entre sus principales aportes se encuentran:

  • Mayor seguridad: las intervenciones permitirían disminuir el volumen y la velocidad del agua que llega hacia las zonas urbanizadas, reduciendo el riesgo de anegamientos durante tormentas intensas.
  • Recuperación ambiental: el proyecto contempla la incorporación y recuperación de vegetación nativa en los sectores donde se ejecuten las obras.
  • Mejor aprovechamiento del agua: las soluciones favorecen la infiltración y permiten que parte del agua retenida vuelva al subsuelo en lugar de escurrir rápidamente hacia las zonas bajas.
  • Menor arrastre de sedimentos: las intervenciones contribuirían a disminuir el desplazamiento de barro, piedras y otros materiales provocado por las crecidas.

Un modelo que podría aplicarse en otras zonas de Mendoza

Durante las próximas etapas, el equipo técnico continuará evaluando el comportamiento del suelo frente a distintas intensidades de lluvia y profundizará el análisis de las características de la cuenca.

Una vez finalizados los estudios, se espera contar con un modelo técnico replicable que permita evaluar la aplicación de estas soluciones en otras cuencas del piedemonte mendocino.

La iniciativa busca así aportar nuevas herramientas para una gestión territorial que combine prevención, innovación y sostenibilidad, con el objetivo de preparar a la Ciudad de Mendoza frente a eventos climáticos cada vez más exigentes.

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