A dos semanas de las polémicas acusaciones de racismo que reavivaron el debate internacional tras el Mundial de Fútbol, en Malargüe las historias de vida de vecinos nacidos en otros países reflejan una realidad distinta. Integración, oportunidades laborales y sentido de pertenencia marcan el camino de quienes eligieron este departamento para construir su futuro.
Malargüe siempre abrió sus puertas al mundo con historias de integración
Inmigrantes de diferentes nacionalidades afirman que en el departamento de Malargüe encontraron trabajo inclusión y la posibilidad de construir una segunda patria.
Mientras en distintos escenarios continúan las discusiones sobre discriminación, en el sur de Mendoza la convivencia cotidiana ofrece otra mirada. Desde su creación, Malargüe ha recibido a personas provenientes de diferentes países que encontraron en esta tierra la posibilidad de crecer, trabajar y formar una familia. La mayoría llegó desde Chile, aunque también residen vecinos nacidos en Bolivia, Paraguay, Perú, Uruguay, Brasil, Colombia y Venezuela, además de descendientes de inmigrantes europeos que arribaron al país durante las grandes corrientes migratorias del siglo XX, escapando de los conflictos bélicos que marcaron la historia.
Con el paso de los años, muchos de ellos se integraron plenamente a la comunidad y hoy desarrollan tareas en ámbitos tan diversos como la ciencia, la educación, la cultura, el comercio y hasta integran comisiones directivas de instituciones intermedias, consolidando un fuerte sentido de pertenencia.
Malargüe, el lugar en el mundo
Uno de esos testimonios es el de Ana Rosa Castaño Gañán, ingeniera forestal nacida en Colombia, quien desde hace 18 años vive en Argentina. Actualmente se desempeña en el Instituto de Estudios de la Tierra (ICES), tras ingresar por concurso a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). En diálogo con SITIO ANDINO explicó que eligió radicarse en Malargüe por ser un polo científico que le permitió desarrollarse profesionalmente y porque aquí conoció a quien hoy es su esposo, con quien formó una familia.
Consultada sobre si sufrió discriminación, fue contundente al asegurar que siempre se sintió "incluida, aceptada y respetada". Recordó únicamente un episodio aislado relacionado con su cargo laboral que, tras ser aclarado con una vecina de la ciudad que reconoció el error, no pasó de una anécdota.
La relación estrecha entre Malargüe y Chile
Una experiencia similar relató la profesora de danzas Susana Urbina, oriunda de Rancagua, Chile, quien llegó hace 29 años para formar una familia en Malargüe. Contó que nunca fue discriminada, salvo un hecho aislado que afectó a uno de sus hijos durante su etapa escolar.
Además, destacó que pudo desarrollar plenamente su profesión creando la Academia de Danzas Chilenas La Manta de Tres Colores, cuyos alumnos han representado a Malargüe en certámenes de Argentina y Chile con importantes reconocimientos. Tanto Susana como Ana Rosa coinciden en una definición que resume el sentimiento de cientos de inmigrantes: Malargüe se convirtió en su lugar en el mundo y en una segunda patria.