En la zona de Los Compartos, en General Alvear, una familia decidió apostar por una forma distinta de producir. Daniel, Matías y Mafe Vega transformaron una idea en un emprendimiento que ya está en funcionamiento: un invernadero para el cultivo de lechugas mediante hidroponía, una técnica que prescinde del suelo y utiliza agua enriquecida con nutrientes para alimentar las plantas.
General Alvear apuesta a la hidroponía: así funciona el innovador cultivo de lechugas sin tierra
La hidroponía gana terreno como alternativa para producir alimentos. En General Alvear, una familia convirtió esa idea en un emprendimiento: de qué se trata.
El proyecto, que fue recorrido por Noticiero Andino, demandó una importante inversión y meses de trabajo. La familia levantó con sus propias manos la estructura del invernadero y decidió diversificar la producción de la finca con un sistema que apunta a la eficiencia y al cuidado del ambiente.
Qué es la hidroponía y por qué gana terreno
La hidroponía es un sistema de producción que permite cultivar sin tierra. En lugar del suelo, las raíces reciben directamente una solución de agua con sales minerales y nutrientes esenciales, lo que favorece un crecimiento controlado y un uso más eficiente de los recursos.
"El año pasado surgió la idea de innovar con un cultivo que no fuera tradicional, no por la lechuga en sí, sino por la forma de cultivarla", contó uno de los integrantes de la familia Vega en diálogo con Noticiero Andino.
También explicó que la decisión comenzó a tomar forma a principios de este año: "Queríamos buscar un rumbo diferente al que veníamos teniendo. La hidroponía era algo que teníamos en la cabeza desde hacía mucho tiempo".
Un sistema pensado para cuidar la producción
Cada detalle del invernadero fue diseñado para garantizar la calidad del cultivo. "La altura del invernadero, el cubresuelo y toda la estructura están pensados para controlar la temperatura y evitar plagas, de manera que las plantas tengan una mejor calidad y consistencia", señalaron.
Una de las principales ventajas del sistema es que las plantas nunca tienen contacto con el suelo. "Las lechugas no tocan la tierra en ningún momento, por eso están libres de insectos. No utilizamos agroquímicos; solo agua tratada y los nutrientes exactos que la planta necesita", explicaron.