El mendocino Jorge Tahan ganó la medalla de oro en espada en el Campeonato Panamericano de Wushu, disputado en el Sheraton de Retiro, en Buenos Aires. El representante argentino coronó una preparación que incluyó tres meses de entrenamiento en Canadá y celebró entre lágrimas un título que había convertido en su gran objetivo del año.
Según destacó Tahan, fue el único argentino en conseguir una medalla de oro en las categorías opcionales, las más avanzadas en las que compitió. Además, terminó cuarto en las otras dos pruebas que disputó y completó una actuación que lo impulsa a buscar nuevos desafíos internacionales.
El oro de Jorge Tahan ante rivales de gran nivel internacional
El mendocino llegó al Panamericano después de conseguir su tercer título nacional consecutivo, un antecedente que fortaleció su confianza. Sin embargo, al encontrarse con las delegaciones y observar la cantidad de representantes de Estados Unidos y Canadá, comprendió la exigencia que tendría por delante. “Fue una sorpresa ver a los atletas al llegar, porque no pensé que iba a haber tanta gente de Estados Unidos y Canadá. Eso complicó más la categoría, pero la hizo más emocionante”, contó en diálogo con Sitio Andino.
Lejos de intimidarlo, ese escenario aumentó su motivación, aunque también los nervios. “Competí en tres categorías. En dos quedé cuarto porque fallé en alguna que otra cosita, pero en una quedé primero. Ese es el título que yo quería, con el que quería irme a dormir: con la medalla dorada”, expresó el campeón.
El único oro argentino en las categorías opcionales
Tahan destacó que su consagración llegó en un sector de la competencia especialmente exigente, frente a representantes de países con un fuerte desarrollo del wushu. “En las categorías opcionales, que serían las más avanzadas, en las que compito yo, fui el único argentino en obtener una medalla de oro”, aseguró. Entre sus rivales, mencionó a un canadiense ubicado entre los siete mejores del mundo.
“Había atletas muy buenos y un atleta de Canadá que se encuentra hoy en el top siete de los mejores del mundo. Estaba en esa categoría justo en la que yo gané, que fue espada”, explicó. La satisfacción también estuvo en cómo consiguió el resultado: “Lo lindo es que gané limpiamente. Yo no gané porque él se equivocó. Todos los del podio tuvimos una performance perfecta”, remarcó.
Una presentación decisiva y el llanto después del puntaje
La definición tuvo una carga emocional particular porque Tahan fue el último en presentarse. Antes de salir debió observar la actuación del competidor canadiense y sostener la concentración para ejecutar su rutina. “Mi presentación era la última y él justo pasaba antes. Verlo competir y estar yo atrás era mentalizarme, decir: ‘Acá estoy yo, acá está Argentina’. El público también me ayudó muchísimo. Fue todo muy épico”, recordó.
El momento del puntaje desató una emoción que no pudo contener. “Fue increíble terminar de competir, haberlo dejado todo, abrazar a mi entrenadora y esperar el puntaje. Al verlo, fue uno de los mejores momentos de mi vida. No pude evitarlo, me largué a llorar ahí mismo. La hinchada argentina seguía de fondo”, relató el mendocino.
Tres meses en Canadá para preparar el gran objetivo del año
La conquista tuvo una preparación específica fuera del país. Después de volver a consagrarse campeón nacional, Tahan decidió viajar a Canadá para entrenarse durante tres meses. “Tengo un grupo allá muy lindo y los entrenamientos fueron magníficos. Estuve tres meses en Canadá, volví y entrené un mes más acá, a full”, detalló.
El Panamericano fue el objetivo alrededor del cual organizó su temporada, pero también una oportunidad para medir su evolución. “Yo quería enfrentarme a estos países, quería enfrentarme nuevamente a mí, superar cada vez mi versión, ser mejor. Eso es lo que más me importa como atleta”, sostuvo.
La espada, un aprendizaje reciente y muchas horas de sacrificio
Detrás de ese progreso hubo jornadas exigentes y la necesidad de combinar la preparación con sus obligaciones laborales. “Entreno todos los días, cuatro o cinco horas por día. Ha sido un año que, junto al trabajo y otros proyectos, ha sido de mucho sacrificio. Mi obsesión y mi disciplina han sido claves para todo esto”, afirmó Tahan.
La confianza también se entrena para competir
Para el campeón, la preparación mental tiene un peso tan importante como la ejecución técnica. “En esta disciplina tenés que manejar muy bien la confianza de la cabeza. No solamente las destrezas físicas y cómo te salga la forma, sino también cómo demostrás todo eso ante el juez, cómo está tu cabeza, cómo confiás en vos mismo”, explicó.
Esa seguridad fue una de las herramientas con las que afrontó la presión de la definición. “Creo que eso es lo que más se nota cuando salgo a competir: esa confianza que no me abandona nunca, que tengo en mí y que sé que es lo que me lleva a donde quiero estar”, aseguró.
El próximo desafío será el Sudamericano y después irá por el Mundial
El mendocino señaló al Sudamericano de mediados de 2027 como su próximo compromiso internacional y ubicó después al Mundial de Filipinas entre sus objetivos. Con el impulso del título continental, dejó clara su ambición: “Por supuesto que aspiro a mucho, aunque la gente me diga que estoy loco. Yo voy por un podio en el Mundial”, anticipó.
La conquista le dejó una satisfacción enorme y nuevas razones para continuar entrenando. “Estoy más que feliz, más que agradecido, pero siempre con vista a lo que viene, siempre queriendo ser mejor”, concluyó Tahan.