El deporte argentino conmemora un nuevo aniversario del nacimiento de Nicolino Locche, una de las figuras más emblemáticas e irrepetibles que dio la provincia de Mendoza. Nacido el 2 de septiembre de 1939, el recordado "Intocable" cambió para siempre la historia del boxeo al transformar cada golpe con el refinado arte del engaño y la esquiva.
¿Por qué Nicolino Locche revolucionó el boxeo desde Mendoza hacia el mundo?
Nacido en Campo Los Andes (Tunuyán), sus primeros pasos los dio en el mítico Mocoroa Boxing Club de la Cuarta Sección de la capital mendocina. Allí recaló de la mano de su madre, doña Nicolina, y comenzó a forjar una identidad única bajo las enseñanzas de Don Paco Bermúdez y "El Corchito" Domínguez. Ante el mandato histórico de pegar para no ser castigado, Locche eligió la vereda opuesta: perfeccionar el visteo criollo hasta volverlo un arma táctica inalcanzable.
Su estilo defensivo desquiciaba a los oponentes, quienes se agotaban golpeando al aire y terminaban rindiéndose por puro desconcierto mental. Tras cumplir una faena amateur de 122 combates, construyó un historial profesional notable con 117 triunfos, 14 empates y solo 4 caídas en 136 peleas. Se convirtió en el dueño indiscutido de las noches del Luna Park —donde atrajo masivamente a las mujeres a las tribunas— y fue homenajeado en composiciones de Chico Novarro y Jorge Sosa.
Siestita y a buscar la gloria
El hito definitivo ocurrió el 12 de diciembre de 1968 en el Kuramae Kokugikan de Tokio. Aquella jornada le arrebató el cinturón mundial welter junior AMB al hawaiano-japonés Paul Fuji, a quien demolió psicológicamente hasta forzar su abandono en el décimo round entre los gritos de "¡Sensei!" del público local.
El pleito dejó para la posteridad una anécdota insuperable de su estirpe mendocina. Faltando sólo quince minutos para subir al ring más importante de su vida, su promotor Tito Lectoure y Paco Bermúdez lo encontraron roncando plácidamente sobre una camilla en pleno vestuario nipón. Y como ésta, existen muchas anécdotas porque Nicolino era un fuera de serie tanto en el ring como en la calle.
Nicolino Locche partió físicamente en septiembre de 2005, a penas 5 días de su cumpleaños. Sus restos descansan bajo los viñedos y el sol de Luján de Cuyo (en el Parque Jardín Mendoza). Su figura ingresó al Salón Internacional de la Fama en 2003, ratificando que el chico que aprendió a esquivar golpes en las acequias y gimnasios de Mendoza demostró al planeta que la inteligencia y la gracia popular son más demoledoras que cualquier golpe certero.