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"Todo por $2.000" en Mendoza: el fenómeno de las ferias que crece en plena crisis económica

Con productos de bazar, herramientas, juguetes y mucho más, las ferias de usados más conocidas de la provincia regresaron a un conocido modelo de ventas que marcó a la Argentina en los 90.

Por Luis Calizaya

Las ferias a cielo abierto ganan terreno en una época en la que, pese a la desaceleración de la inflación, los sueldos no consiguen seguir el ritmo de los precios y los consumidores deben hacer recortes para llegar a fin de mes. Más allá de la posibilidad de comprar más con menos dinero, esta tendencia se lleva al extremo en los particulares puestos en los que se pueden adquirir varios productos por tan solo 2.000 pesos.

Se puede encontrar de todo: los negocios ofrecen varios objetos útiles o de diversión.

Desde artículos de librería, bazar, maquillaje y juguetes hasta herramientas y mucho más, este modelo de negocio no parece nada fuera de lo común para el argentino de a pie. Por el contrario, remite a aquella propuesta comercial de los años 90, cuando, frente a la inflación, se popularizaron los locales de "todo por 2 pesos". Además, en parte, ayuda a explicar el fenómeno de la "Bolucompra".

"Todo por 2.000 pesos": cómo logró hacerse un espacio en las ferias de usados de Mendoza

Aunque no existe una cifra exacta sobre cuántas funcionan en la provincia, las ferias populares se han convertido en una de las opciones más accesibles para conseguir productos de vestimenta y alimentación para quienes deben ajustarse a un presupuesto limitado.

Uno de los puntos que concentra el movimiento de cientos de mendocinos funciona los domingos en Rodeo del Medio, Maipú, más precisamente en las ferias Nicolás Serpa y Nueva Esperanza. Allí, a unos 40 minutos en auto desde la Ciudad de Mendoza, el movimiento comienza a las 6 de la mañana y se extiende hasta las 14. Durante esas horas, el tránsito de peatones se combina con el de vehículos que circulan lentamente por la zona.

Pese a las diferencias en cuanto a extensión y cantidad de feriantes, Sitio Andino recorrió ambos predios y encontró un elemento en común: la presencia de puestos particulares caracterizados por mesas abiertas y decenas de objetos diferentes a la vista, como una especie de bazar informal.

En estos espacios, los clientes se agolpan para consultar el precio de distintos artículos. Un vaso de vidrio con pajilla, tapa y funda térmica, por ejemplo, puede formar parte de la oferta. Cuando preguntan cuánto cuesta, el dueño del puesto responde que cualquier producto que elijan vale 2.000 pesos.

Ante la sorpresa inicial, los compradores aprovechan para sumar una bandeja de plástico, un martillo, un auto de juguete y burletes para la parte inferior de una puerta. Así, pueden llevarse varios artículos por un gasto promedio de apenas 10.000 pesos.

Sopapas a 2000 pesos: el precio generan impresión entre los nuevos clientes.

Ahora bien, ¿qué hay detrás de estos puestos que funcionan en ambas ferias de Rodeo del Medio y que comienzan a ganar presencia en otras zonas? En conversaciones con algunos feriantes del rubro, surgió que esta modalidad comenzó a desarrollarse en 2022. Según recuerdan, en aquel momento numerosos compradores se acercaban atraídos por la propuesta, pero debían hacer largas filas para ingresar a un único puesto atendido por dos o tres personas.

En la actualidad, detrás de estos negocios hay inversiones millonarias y una logística que incluye viajes de varios días. Sin embargo, los feriantes distinguen entre quienes ya tienen experiencia en el rubro y quienes recién comienzan.

Según los vendedores, la idea es ofrecer productos variados.

Los comerciantes más experimentados, algunos de los cuales son propietarios de entre tres y cinco puestos de "todo por 2.000 pesos", deben invertir alrededor de 5 a 6 millones de pesos para comprar bolsones de mercadería surtida. Se trata de paquetes cuyo contenido no se conoce de antemano y que, en su mayoría, se consiguen en la frontera con Bolivia, especialmente en Villazón.

Sin embargo, según explicaron los feriantes, los riesgos asociados al traslado de paquetes de gran tamaño, la creciente competencia y el deterioro de la economía boliviana llevaron a algunos a buscar un punto de distribución alternativo en Chile. En cuanto al origen de los productos, señalaron que la diferencia no es significativa, ya que gran parte de la mercadería proviene de China.

Aunque la variedad es destacable, los puestos advierten una baja notable de ventas.

Para quienes recién comienzan y quieren probar suerte, la inversión suele oscilar entre los 500.000 y los 1.200.000 pesos. En estos casos, no siempre resulta conveniente viajar desde Mendoza para conseguir mercadería, por lo que algunos optan por comprarles a otros comerciantes del mismo rubro dentro de la provincia.

Si el negocio funciona según lo esperado, existe la posibilidad de expandirse a otras ferias, contratar personas para atender los puestos e incluso pensar en alquilar un local comercial.

"Ahora hay mucha competencia. No se vende tanto como antes". Esa es la frase que resume la situación actual de varios propietarios. Según explican, si bien las personas se acercan y eligen distintos productos, la proliferación de puestos con la misma modalidad redujo las ventas y disminuyó la afluencia de clientes.

Los precios de otros objetos, como los platos de porcelana, se extienden a los 2500 pesos.

Los comerciantes suelen registrar un repunte durante las fechas especiales, cuando los consumidores buscan regalos variados, económicos y fáciles de conseguir. Un ejemplo es el Día de la Madre para este domingo 18 de octubre.

Un fenómeno económico conocido, pero reversionado: productos chinos, bajos sueldos, inflación y la "bolucompra"

La economía argentina atraviesa dificultades desde hace décadas. A fines de los años 90, la combinación de la apertura comercial y el régimen de convertibilidad favoreció la llegada de artículos importados a precios muy bajos. En ese contexto, comenzaron a ganar popularidad los negocios de "todo por 2 pesos".

Con el paso de los años, la situación económica cambió, pero el modelo de ventas sobrevivió y se adaptó a nuevos precios que continuaran resultando atractivos para los consumidores argentinos. Esta modalidad tuvo un paso recordado en antiguos locales comerciales del microcentro de la Ciudad de Mendoza, como los ubicados en la calle General Paz y el paseo la Alameda, así como en algunos restaurantes de pastas de la calle Arístides Villanueva, que ofrecían cualquier plato de su carta a 3,99 pesos.

La apertura al comercio exterior es aprovechada por los mercados asiáticos.

Según explicó el economista argentino, Ariel Baños, en su libro "Los secretos de los precios" (2011), el impacto de este modelo comercial responde, en parte, a la capacidad de establecer un precio que llame la atención del consumidor y le evite la incertidumbre de encontrar distintos valores en los exhibidores. Aunque la fórmula parece sencilla, también apela a la curiosidad y a la diversión por descubrir qué productos pueden encontrarse en estos locales.

En una mirada más amplia, este fenómeno también se vincula con la situación económica actual. Bajo el gobierno de Javier Milei, la apertura a los mercados internacionales facilita la llegada de productos asiáticos en grandes cantidades y con una amplia variedad, una tendencia que también se observa en plataformas de comercio electrónico como Temu y Shein. Aunque la calidad de algunos artículos puede ser limitada, su especialización en bazar, regalería y decoración les permite ofrecer productos a precios muy bajos para su distribución en distintos mercados.

Esta tendencia se potencia en las ferias populares y de usados, donde cada vez más personas recurren a puestos informales y compran mercadería en cantidad ante las dificultades para llegar a fin de mes. Esta realidad se relaciona con la pérdida de poder adquisitivo y la necesidad de encontrar alternativas de consumo más económicas.

El panorama se refleja en el último relevamiento de la consultora Zentrix, en donde el 81,8% de los consultados afirmó que sus ingresos no lograron superar los aumentos de precios en septiembre de 2026. El porcentaje representa un incremento respecto de agosto, cuando alcanzaba el 81,2%.

La realidad de los locales de "todo por 2.000 pesos" también se relaciona con el fenómeno conocido como "bolucompra", entendido como la posibilidad de realizar un pequeño gasto y obtener una sensación de recompensa sin comprometer las finanzas del hogar.

Según el informe de la consultora Moiguer, titulado "Argentina mejora, yo no" y correspondiente al tercer trimestre de 2026, esta situación se refleja en cuatro de cada diez hogares. En lugar de reducir por igual todos los consumos, estas familias recortan algunos gastos para preservar su bienestar y mantener otros. Entre los rubros que procuran sostener se encuentran la ropa, la electrónica, las salidas y los viajes.

Asimismo, el informe relaciona esta situación con las expectativas económicas del país. Por un lado, el 41% de los encuestados manifestó sensaciones negativas, frente al 38% que expresó una percepción positiva.

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