Ante la confirmación de que el fenómeno de El Niño alcanzará una intensidad de moderada a fuerte hacia el final de la primavera y el comienzo del verano,con tormentas intensas y mucha humedad, la provincia de Mendoza se encamina hacia una temporada caracterizada por la inestabilidad climática y cambios significativos en las condiciones atmosféricas locales.
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"Súper Niño" en Mendoza: anticipan tormentas severas, más humedad y crecidas de ríos
Según los especialistas, El Niño no traerá lluvias continuas, sino mayor humedad, tormentas intensas y un incremento en el caudal de los ríos por los deshielos.
Diversos centros de estudio e investigación climatológica internacional -entre los que destacan la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA), el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI) de la Universidad de Columbia, el Centro Climático Asia-Pacífico (APCC) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), junto al Servicio Meteorológico Nacional (SMN)- coinciden en sus pronósticos de ensamble en que las anomalías térmicas en el Océano Pacífico ecuatorial se consolidarán en los próximos meses.
El Niño: el impacto en el llano y la montaña
En diálogo con Sitio Andino, el meteorólogo Mariano García detalló las implicancias concretas de este escenario para la provincia, señalando que "los efectos directos comenzarán a sentirse con mayor nitidez a medida que avance la temporada estival".
Uno de los principales efectos proyectados para el llano mendocino será el incremento marcado de la humedad relativa. "Esta condición modificará el comportamiento de las temperaturas diarias: la presencia de nubosidad acotará la amplitud térmica, provocando temperaturas mínimas más elevadas y valores máximos más moderados en relación con años secos", explicó el especialista.
En materia de precipitaciones, el especialista aclaró que "la presencia de El Niño no asegura necesariamente un aumento parejo de las lluvias en toda la provincia".
En el verano mendocino, la lluvia está vinculada a la formación de núcleos convectivos locales (tormentas aisladas) cuya distribución espacial suele depender de factores azarosos y de la geografía local, registrándose una mayor frecuencia histórica en la zona Este.
Sin embargo, "el aporte extra de humedad sí favorecerá la formación de tormentas de mayor severidad, con potencial de precipitaciones intensas en lapsos breves y caída de granizo", dijo García.
En la zona de alta montaña, el balance hídrico resulta altamente favorable tras las copiosas nevadas registradas durante el invierno.
"Esta acumulación de nieve repercutirá directamente en el comportamiento de los ríos de la provincia, anticipándose un incremento sostenido en sus caudales durante los meses de deshielo, aunque sin previsiones de desbordes extraordinarios o destructivos", manifestó el profesional.
Prevención sin alarmismo
Desde los organismos oficiales enfatizan que los modelos meteorológicos a mediano y largo plazo ofrecen escenarios probabilísticos y no certezas absolutas.
Por este motivo, el llamado a la comunidad y a los sectores productivos es a mantenerse informados mediante los pronósticos diarios y atender las alertas tempranas que emitan las autoridades competentes a lo largo de toda la temporada.