Georgina Riveros forma parte de una nueva generación de empresarios de Mendoza que busca combinar producción, innovación e impacto social. Presidenta de la Unión Industrial Joven y directora institucional de Grupo Fonther, lleva 15 años construyendo una empresa que nació vinculada a la construcción y que con el tiempo incorporó nuevas unidades de negocio y proyectos de responsabilidad social.
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"No quiero saber qué hicieron": la empresaria mendocina que montó una fábrica dentro de una cárcel
Georgina Riveros lidera la Unión Industrial Joven y Grupo Fonther. Habló de los desafíos de producir en Mendoza y del proyecto social que impulsa en Almafuerte.
En diálogo con Visión Empresa, por Andino Streaming, Riveros analizó el presente de la industria y la construcción en Mendoza, habló de competitividad, impuestos y acceso al crédito, reflexionó sobre el lugar de las nuevas generaciones y de las mujeres en ámbitos empresariales y contó la experiencia de SuaviPack, una fábrica instalada dentro del complejo penitenciario Almafuerte I que actualmente emplea a 25 personas privadas de libertad.
Grupo Fonther y el desafío de hacer empresa en un contexto complejo
Grupo Fonther nació hace 15 años y tiene como principal actividad la construcción residencial, aunque con el tiempo fue diversificando sus unidades de negocio. Actualmente también comercializa materiales y sistemas constructivos y participa en diferentes proyectos productivos.
Riveros reconoce que el sector atraviesa un momento complejo, especialmente por la fuerte retracción de la obra pública.
En el caso de la compañía, aseguró que la actividad privada logró sostenerse mejor, mientras que el freno de la obra pública repercutió en aquellas empresas que trabajan directa o indirectamente con las firmas que participan de licitaciones.
Ese escenario, señaló, obliga a revisar estructuras, buscar alternativas y apoyarse también en otros empresarios del sector. “Tenemos un grupo muy grande de empresarios a nivel nacional donde en todo momento estamos en comunicación y podemos debatir lo que nos está pasando. Es más fácil empezar a unir fuerzas”, sostuvo.
Dentro de esa búsqueda, Grupo Fonther también apostó por incorporar nuevos sistemas constructivos. Uno de ellos son los paneles EPS, una alternativa al ladrillo tradicional que permite trabajar sobre aspectos como velocidad de ejecución, eficiencia térmica, limpieza de obra y sustentabilidad. La empresa incluso desarrolló una academia destinada a capacitar a arquitectos, ingenieros y maestros mayores de obra en estos sistemas.
Qué necesita Mendoza para tener empresas más competitivas
Además de su actividad privada, Riveros preside desde hace dos años la Unión Industrial Joven de Mendoza. Desde ese espacio, uno de sus objetivos es acercar la industria a la sociedad y mostrar qué sucede puertas adentro de las empresas de la provincia.
Pero el trabajo de la entidad también tiene un segundo objetivo: discutir las condiciones necesarias para que producir e invertir en Mendoza resulte competitivo. Para Riveros, uno de los puntos centrales es profundizar el diálogo entre los sectores público y privado.
“La parte pública tiene que saber cómo funciona la parte privada, tiene que saber cuáles son las condiciones que necesita un industrial, un empresario, un emprendedor para tener proyección en sus empresas. Y nosotros necesitamos sentarnos en esas mesas y saber cuáles son las decisiones que se toman”, señaló.
Consultada sobre qué falta mejorar, la empresaria puso sobre la mesa dos temas concretos: impuestos y financiamiento.
“Me gustaría tener más mesas sobre cómo vamos a bajar los impuestos, cómo vamos a hacer que nuestras empresas puedan ser competitivas. Hoy necesitamos marcar la cancha para poder crecer”, planteó. Y agregó:
De construir viviendas a dar trabajo en una cárcel: así nació Suavipack
Entre las distintas iniciativas desarrolladas por Grupo Fonther aparece una que se aleja completamente de la construcción. Se trata de SuaviPack, una fábrica de papel higiénico y servilletas instalada dentro del complejo penitenciario Almafuerte I.
El proyecto nació dentro del área de responsabilidad social empresaria y actualmente cuenta con 25 colaboradores privados de libertad.
El acercamiento al sistema penitenciario comenzó cuando la empresa se convirtió en sponsor de Caciques, un equipo de rugby integrado por internos. A partir de esa experiencia, Riveros comenzó a preguntarse qué sucedía antes de que esas personas recuperaran la libertad.
Grupo Fonther acondicionó el espacio destinado a la planta y realizó una alianza estratégica con otra empresa vinculada a la fabricación de papel higiénico y servilletas, que aportó la maquinaria. En menos de un mes desde su instalación, según relató Riveros, la fábrica comenzó a funcionar.
Actualmente los trabajadores realizan diferentes tareas vinculadas a la producción, corte, embalaje, packaging y distribución. Pero el proyecto busca ir más allá del empleo.
Quienes participan deben terminar sus estudios primarios o secundarios, según cada caso, y cuentan además con acompañamiento psicológico y coaching. “Tenemos que enseñar el valor del trabajo, el trabajo en equipo, cómo cumplir horarios. Algo que para nosotros es básico en un trabajo, no está”, explicó.
“No quiero saber qué hicieron”: la filosofía detrás del proyecto
Después de un año de funcionamiento, Riveros asegura que los cambios pueden observarse incluso en cuestiones que parecen elementales.
La experiencia también modificó su propia mirada. “Es una empresa que no solamente produce, sino que enseña. Enseña tanto a ellos como a nosotros. Para mí es un aprender día a día”, aseguró. Hay, además, una decisión que Riveros tomó desde el comienzo: no preguntarles a los trabajadores qué delitos cometieron.
“Ellos se ríen porque les digo: ‘No quiero saberlo, porque voy a juzgarlos y no quiero. Quiero conocer a la persona, quiero ayudar a la persona, quiero formar a esa persona’”, contó. El concepto también está presente en el lema de SuaviPack: “Un nuevo papel en tu vida”. “Cuando ellos pisan la fábrica es un nuevo papel en su vida que hay que formar para ver qué van a hacer el día que salgan”, explicó.
Qué pasa cuando recuperan la libertad
El verdadero desafío aparece cuando los colaboradores dejan el penal y deben reconstruir su vida fuera del sistema penitenciario.
Riveros contó que el proyecto ya atravesó esa instancia con uno de los trabajadores y que la red de contactos empresariales fue fundamental para acompañarlo. “Uno de los chicos salió y teníamos que ubicarlo. Teníamos que cumplir con todo el proceso que nosotros hemos armado para que tengan la oportunidad de tener otra vida y no volver a caer en la delincuencia”, relató.
Según explicó, el joven continuó vinculado al rugby, consiguió trabajo y pudo comenzar a construir una nueva cotidianeidad. “Se ha comprado su auto, se ha podido alquilar su departamento”, contó.
Riveros evita, sin embargo, plantear que el proyecto pueda determinar qué hará cada persona en el futuro. Su objetivo, explicó, es que al momento de recuperar la libertad exista al menos otra alternativa conocida.
“No te digo que todos la van a tomar, pero tienen la oportunidad de conocer otra cosa y de salir con otras herramientas, y también con gente que los acompañe y que los avale. No salen solos”, afirmó.
El objetivo, resumió, es que más empresarios puedan involucrarse y que el trabajo forme parte del proceso previo a la recuperación de la libertad.
Al proyectarse hacia el futuro, Riveros evita hablar de cargos. Se define como emprendedora y empresaria, pero sobre todo como una persona que busca permanentemente nuevos desafíos.
“Solamente me imagino seguir haciendo lo que me apasiona y acompañada de buena gente, que me parece que eso es lo clave. Gente que siempre tire para arriba, que me haga crecer y yo poder hacerlos crecer a ellos también”, concluyó.