La seguidilla de fenómenos extremos que atravesó Sudamérica en las últimas semanas dejó una certeza incómoda: la región no es ajena a la furia de la naturaleza, y la provincia de Mendoza tampoco. Los sismos que remecieron Venezuela y Colombia, el cierre casi permanente del Paso Internacional Cristo Redentor por temporales de nieve fuera de lo habitual, las inundaciones que hoy paralizan buena parte de Chile y la amenaza de el fenómeno de El Niño potenciado configuran un escenario climático y geológico excepcional. Los vientos Zonda cada vez más violentos y una amenaza sísmica que nunca dejó de estar latente completan un cuadro que, según Demokratía, la sociedad mendocina no está preparada para una catástrofe.
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Mendoza ante las catástrofes: ocho de cada diez personas no saben cómo actuar
Una encuesta de Demokratía revela que el 78,12% de los mendocinos desconoce cómo actuar ante una catástrofe y apenas el 5,60% tiene armado el kit de emergencia.
El estudio, realizado entre el 3 y el 7 de agosto mediante 705 entrevistas presenciales en Ciudad, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Luján de Cuyo y Maipú, con un margen de error de 3,25 puntos y un nivel de confianza del 95%, retrata a una comunidad que percibe el riesgo, pero no se prepara para afrontarlo.
Mendoza: ocho de cada diez, sin brújula
La pregunta central del relevamiento fue directa: pensando en catástrofes naturales como inundaciones, terremotos o ráfagas de viento Zonda extremo, ¿sabe usted exactamente cómo proceder y a qué organismos contactar? El 78,12% de los consultados respondió que no: desconoce cómo actuar o a quién acudir. Otro 16,03% reconoció tener apenas una idea general, aunque dudaría al momento de actuar. Solo el 5,09% afirmó conocer con precisión los procedimientos y los números de contacto ante una emergencia.
El desconocimiento se distribuye de manera pareja entre hombres y mujeres, con una diferencia mínima: el 78,97% y el 77,27%, respectivamente, admiten no saber cómo reaccionar. Por edad, la brecha se profundiza en los extremos: entre los mayores de 65 años, el 84% dice desconocer los protocolos, mientras que entre los jóvenes de 16 a 30 años el porcentaje alcanza el 76,93%. La franja de 45 a 54 años también registra un elevado nivel de desinformación, con el 78,33%.
La actividad económica tampoco establece una diferencia sustancial. Tanto entre la población económicamente activa como entre la inactiva, el desconocimiento supera el 77%, aunque en este último grupo llega a un preocupante 82,93%.
La autopercepción de la fragilidad
Al ser consultados sobre su propio nivel de preparación familiar frente a una emergencia, los mendocinos fueron todavía más severos consigo mismos. El 57,40% se reconoció “poco preparado”, el 18,62% se definió directamente como “nada preparado” y solo el 23,98% se consideró “preparado”. Un dato llama la atención: la opción “muy preparado”, pese a estar disponible en el cuestionario, no fue elegida por ninguno de los entrevistados.
Por franja etaria, los jóvenes de entre 16 y 30 años son quienes muestran la mayor confianza relativa, con un 36% que se percibe preparado. En el extremo opuesto, entre los mayores de 65 años, ese guarismo cae al 7,69%, con más del 92% repartido entre quienes se sienten poco o nada preparados.
Kits que no existen
La brecha entre la percepción del riesgo y la acción concreta terminó de confirmarse cuando la encuesta indagó sobre medidas preventivas reales: mochila de emergencia, reservas de agua, linternas o un plan de evacuación familiar. Apenas el 5,60% de los hogares mendocinos cuenta con un kit armado o un plan claro. El 44,53% dijo disponer de algunos elementos sueltos, como agua o linternas, pero de manera desorganizada y sin ningún tipo de planificación. Prácticamente la mitad, el 49,87%, admitió no tener preparada ninguna medida preventiva.
Por género, los varones muestran un nivel de organización levemente superior: el 48,21% dispone de elementos dispersos, frente al 40,91% de las mujeres. Estas últimas, no obstante, presentan un porcentaje algo mayor de hogares con un kit armado: 6,06% contra 5,12%.
El desafío de construir una cultura preventiva
Para Nicolás González Perejamo, director de Demokratía, estos números exponen “una vulnerabilidad social enorme” que hoy no ocupa un lugar central en la agenda cotidiana de la región. El desafío, sostiene, consiste en construir una verdadera cultura de la prevención antes de que la próxima crisis golpee la puerta. Los sismos de Venezuela y Colombia, la nieve que aisló el Cristo Redentor y el agua que hoy cubre parte de Chile funcionan como una advertencia que el Gran Mendoza todavía no termina de escuchar.