La primera lluvia intensa asociada al fenómeno de El Niño expuso graves fallas en la provincia Mendoza. A pesar de las alertas y del plan ejecutado entre el Gobierno y los municipios, la falta de coordinación impidió abrir las compuertas de los canales a tiempo, dejando un saldo de 20 casas anegadas y 5 familias evacuadas en la zona de la Triple Frontera.
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Triple Frontera: la primera lluvia intensa del "Súper Niño" expuso fallas y dejó familias evacuadas
La primera lluvia de El Niño dejó casas anegadas y evacuados. Fallas de coordinación y compuertas cerradas impidieron el drenaje del agua.
El Niño: desbordes y familias evacuadas
El temporal del lunes impactó con especial fuerza en el barrio Viñas del Carril, situado en un sector donde confluyen los límites de Maipú, Guaymallén y Lavalle
Según el testimonio de los vecinos, el desborde del canal Tulumaya, anegó por completo el ingreso al barrio e ingresó con fuerza en los inmuebles.
Como consecuencia de los daños y la acumulación de agua, al menos cinco familias debieron ser evacuadas y trasladadas de urgencia al polideportivo Nicolino Loche.
Compuertas cerradas: la falla operativa
Pese a que los modelos meteorológicos habían anticipado la severidad del evento y existía un protocolo de coordinación entre las distintas dependencias oficiales, la red de drenaje pluvial no respondió adecuadamente.
Trascendió que la causa principal del desborde fue la operatividad de los colectores secundarios: "las compuertas de los canales permanecieron cerradas, impidiendo el flujo normal del agua", indicaron los vecinos en diálogo con Aconcagua Radio.
La maniobra de apertura depende de la figura de los tomeros; sin embargo, por falta de coordinación técnica y logística entre las autoridades e inspectores, no se contó con las llaves necesarias ni con el personal percatado a tiempo para habilitar el paso del caudal.
La respuesta oficial de las autoridades
Desde el Ministerio de Energía y Ambiente indicaron a Sitio Andino que "la infraestructura principal no presentó fallas edilicias y que los colectores aluvionales funcionaron con absoluta normalidad".
Asimismo, remarcaron que el anegamiento (que se generó en algunos sectores puntuales del Gran Mendoza) obedeció a un problema pluvial urbano y de gestión de red fina municipal.
De modo que, todo indicaría que la falta de articulación entre los municipios, los organismos de riego y los encargados de maniobrar la infraestructura secundaria terminó convirtiendo una tormenta pronosticada en un episodio crítico para decenas de familias mendocinas.