El Gobierno logró la media sanción de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada en el Senado, pero con muchos cambios respecto al proyecto original. El oficialismo debió eliminar dos capítulos (los que modificaban la Ley de Tierras y la del Manejo del Fuego) para que no se cayera la propuesta entera. A partir de esa experiencia, Casa Rosada determinó reajustar la estrategia en el Congreso para evitar tensiones innecesarias con los aliados.
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Tras las dificutades en el Senado, el Gobierno redefine estrategia y priorizará leyes con mayor consenso
En Casa Rosada admiten que deberán ajustar el ritmo legislativo y cuidar a los aliados tras aprobar inviolabilidad de la propiedad privada con muchos recortes.
La aprobación llegó con recortes significativos y eso activó una revisión en el Gobierno. La consigna que comenzó a repetirse puertas adentro es priorizar los proyectos “centrales” y ordenar la agenda legislativa con mayor criterio político.
El oficialismo cambia la estrategia en el Congreso tras la experiencia con Inviolabilidad de la Propiedad Privada
Desde el oficialismo reconocen que el objetivo ahora será avanzar con iniciativas de mayor impacto y evitar leyes extensas o con múltiples temas que dificulten los acuerdos. En esa línea, la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, planteó que “hay que apuntar a las cosas más importantes y trascendentes” y no dispersarse en reformas menores.
También dejó una autocrítica sobre el método: las leyes ómnibus “terminan generando confusión” y complican el respaldo político, sobre todo en un escenario donde el oficialismo necesita sostener alianzas.
Además, Bullrich subrayó que el Gobierno deberá impulsar temas que conecten más directamente con la sociedad, incorporando no solo reformas económicas, sino también ejes como salud y educación.
El rol de Federico Sturzenegger, bajo revisión por “timing”
Uno de los focos del replanteo pasa por las iniciativas impulsadas por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Si bien en el Ejecutivo destacan su rol, admiten que el problema no es el contenido de sus proyectos, sino el momento político en el que se impulsan.
“Sus proyectos son importantes, el tema es el timing”, sintetizan en Balcarce 50. En ese contexto, varias de sus reformas —como las vinculadas a mercados específicos o nuevas regulaciones— podrían quedar postergadas.
Incluso dentro del oficialismo hubo críticas puntuales por conflictos recientes, como el caso de los prácticos navales, donde reconocieron que faltó previsión política ante posibles reacciones sindicales.
La mesa política gana centralidad
Tras la experiencia en el Senado, la mesa política del Gobierno pasó a ser el eje de todas las decisiones legislativas. Según admiten en el oficialismo, ningún proyecto avanzará sin ese filtro previo, donde se evalúan tiempos, conveniencia y viabilidad.
“Todo tiene que pasar por ahí”, repiten en el entorno presidencial, donde destacan que la clave ya no será solo técnica, sino también estratégica: medir el impacto político de cada iniciativa antes de enviarla al Congreso.
Con este nuevo enfoque, el Gobierno ya definió cuáles serán los próximos pasos. Entre los proyectos que buscarán impulsar aparecen:
- Reforma de la carta orgánica del Banco Central.
- Ley de Inocencia Fiscal.
- Reforma política.
La intención es clara: avanzar con menos iniciativas, pero con mayor consenso y posibilidades reales de aprobación.