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Francia

Protestas en Francia y Europa: educación, salarios y vivienda en el centro del reclamo

El ajuste fiscal, la crisis educativa y la pérdida de poder adquisitivo alimentan las protestas en Francia y exponen el malestar social que recorre toda Europa.

Por Marcelo López Álvarez

Entre 550.000 y 800.000 personas, según quién las cuente, marcharon el sábado por las calles de Francia. La cifra menor es del Ministerio del Interior; la mayor, de la CGT. La jornada terminó con comercios saqueados en París, Marsella, Niza, Nantes, Burdeos, Limoges, Lille, Toulouse y Estrasburgo, con edificios públicos atacados y con el ayuntamiento de Limoges, de más de 140 años, destruido en gran parte por un incendio. El domingo, los saqueos y los choques volvieron a las inmediaciones de la plaza de la República, en el centro de París.

De los liceos a la avenida

El conflicto había empezado semanas atrás en los liceos de la periferia obrera del norte de la capital. El enojo por la falta de docentes y el deterioro de los edificios fue ensanchándose hasta convertirse en un reclamo más amplio por la desigualdad, el gasto público y el nivel de vida. El martes 13, los sindicatos hablaron de 480.000 manifestantes, y los estudiantes rechazaron la oferta oficial de 3.000 docentes suplentes para los 114 centros más afectados. El sábado se sumó el poder adquisitivo. La marcha terminó mal.

Grupos violentos atacaron boutiques de lujo, supermercados y vehículos policiales. Los balances de detenidos cambian según la fuente y la hora del corte. Lecornu habló de 1.200 arrestos y 150 policías heridos; CBS informó más de 1.800 detenidos; otros medios hablan de al menos 2.000 detenidos y 600 agentes heridos. Son números parciales, que se actualizan, y conviene esperar el balance oficial.

La pelea por el relato

El Gobierno apunta a la izquierda radical. Lecornu dijo que no se dejará intimidar y culpó a la “ultraizquierda” y a delincuentes comunes; Emmanuel Macron prometió que los responsables serán procesados y castigados, y pidió calma. Jean-Luc Mélenchon, que marchó en París, acusó a Lecornu de “jugar con fuego” y sostuvo que quienes comparten su lucha no tienen nada que hacer en el saqueo.

La extrema derecha capitaliza el desorden. Marine Le Pen habló de una amenaza para la democracia y de un poder macronista sin credibilidad, y Jordan Bardella, según SFG Media, pidió la renuncia del presidente. Un dato ordena el debate: según CBS, las autoridades no han vinculado a inmigrantes con los disturbios y atribuyen parte de la violencia a grupos de ultraizquierda y a oportunistas del saqueo. Medios conservadores como Breitbart y RedState empujan una lectura migratoria, pero esa tesis no figura en los reportes de agencia consultados.

Las protestas se extienden por las calles de diversas ciudades de Francia

El telón de fondo fiscal

El estallido llega cuando el Gobierno intenta aprobar un presupuesto 2027 de ajuste. El plan prevé unos 54.000 millones de euros entre recortes y mayores ingresos, para bajar el déficit de 5,4 % del PIB en 2026 a 5 % en 2027, con una deuda que ronda el 119 %. El 2 de octubre, el diferencial entre el bono francés a diez años y el bund alemán superó los 150 puntos básicos, su nivel más alto desde 2011. Allianz Trade proyecta que la Asamblea votará el 20 y el 27 de octubre, pero advirte que si el petróleo se mantiene sobre los 100 dólares durante seis meses, un nuevo castigo a los bonos golpearía más a Francia.

Allí está la tensión de fondo. El ajuste que reclaman los mercados choca con la demanda social de más gasto en educación y salarios. Lecornu prometió presentar a fines de octubre medidas con financiamiento y plazos.

Un malestar con varias capitales

La ola del sábado alcanzó también a Bélgica, Italia y Portugal, en protestas separadas y sin coordinación. En Bruselas, donde los estudiantes llevan semanas objetando las tasas de inscripción universitaria, la policía usó gases y cañones de agua. En Milán hubo choques, saqueos e incendios, con unos 50 detenidos, muchos de ellos menores; Giorgia Meloni condenó la violencia. En Lisboa marcharon decenas de miles por salarios y vivienda, con precios de las casas que se duplicaron con creces desde 2017; el Gobierno respondió que no cederá a los gritos de la calle. En Albania, las protestas encabezadas por estudiantes cumplieron seis días y Edi Rama rechazó renunciar, aunque el país no integra la Unión Europea.

El profesor Alberto Alemanno, de HEC Paris, los describe como varios movimientos simultáneos con agravios compartidos: educación subfinanciada, costo de vida y un futuro incierto para los jóvenes. Anticipó las primeras señales en Grecia, Alemania y Austria.

En Italia se replican las protestas que comenzaron en las calles de Francia

Los reclamos y las respuestas pendientes

Agrega que conviene distinguir tres planos: los motivos para movilizarse, la acción de quienes ejercen la violencia y la proporcionalidad de la respuesta policial. Explicar uno no resuelve los otros, y las imágenes de destrucción tienden a taparlos a todos.

Lo que viene depende de medidas materiales, canales de negociación y manejo de la seguridad, tres cuestiones todavía sin respuesta. Pero sobre todo de respuestas desde las políticas públicas que a nivel global parecen, cada vez más, alejarse de los ciudadanos y trabajadores y concentrarse en los magnates y grupos de poder profundizando las brechas sociales y económicas.

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