La violencia de género volvió a dejar cifras alarmantes en Argentina. Entre el 1 de enero y el 30 de octubre se registraron 239 femicidios en todo el país, según el relevamiento del Observatorio Mumalá. El mes de octubre cerró con 36 crímenes por razones de género y se convirtió en el peor mes de los últimos cinco años, de acuerdo con los datos difundidos por la organización.
- Sitio Andino >
- Policiales >
- Sociedad >
Argentina registró más de 200 femicidios hasta octubre y advierten sobre la emergencia en violencia de género
El aumento de los femicidios vuelve a exponer la gravedad de la violencia en el país. El informe advierte sobre la relación entre la vulnerabilidad económica, el endeudamiento y la precariedad.
El balance expone una realidad que trasciende las estadísticas: en Argentina se produce un femicidio cada 30 horas. Detrás de cada asesinato hay una vida interrumpida, familias atravesadas por el dolor y, en muchos casos, infancias que quedan expuestas a consecuencias irreversibles. El informe contabilizó 179 niños y adolescentes que perdieron a sus madres como consecuencia de estos crímenes.
A ese escenario se suman 728 intentos de femicidio registrados durante el mismo período. Una cifra que permite dimensionar la magnitud de una problemática que no se limita a los casos consumados, sino que también comprende a cientos de mujeres y personas de la diversidad sexual que estuvieron expuestas a situaciones de violencia extrema.
En su análisis, el Observatorio advierte que la violencia machista no puede abordarse de manera aislada de las condiciones económicas y sociales en las que transcurren las vidas de mujeres y disidencias sexogenéricas. La organización sostiene que la pérdida del poder adquisitivo, el endeudamiento, el pluriempleo y la sobrecarga física y mental profundizan las condiciones de vulnerabilidad.
El estrés, el agotamiento y la precariedad cotidiana se incorporan así a un escenario en el que las dificultades económicas pueden agravar las situaciones de violencia y limitar las posibilidades de buscar ayuda o salir de ellas.
Desde esta perspectiva, los femicidios constituyen la expresión más extrema de una problemática atravesada por múltiples factores. El análisis también cuestiona la respuesta estatal y advierte sobre las consecuencias de la desprotección y la falta de políticas públicas capaces de prevenir las agresiones, asistir a las víctimas y garantizarles herramientas para romper los círculos de violencia.
Los casos que marcaron octubre y exponen distintas formas de violencia
El relevamiento menciona una serie de femicidios que reflejan las diferentes realidades en las que se manifiesta la violencia de género. Uno de ellos es el de Nanci Godoy, una maestra rural de Corrientes que fue asesinada y permaneció desaparecida durante 20 días.
La docente trabajaba en un paraje de difícil acceso y, según el informe, había denunciado las condiciones en las que las infancias debían desarrollar sus procesos de aprendizaje.
También se mencionan los femicidios de Débora, Bárbara, Tatiana y Daniela, quienes ejercían el trabajo sexual. Frente a estos crímenes, la organización cuestionó el tratamiento mediático y las interpretaciones que, en los últimos dos casos, buscaron instalar la hipótesis de un femicida serial como eje central de la cobertura.
Desde el Observatorio reclamaron que la discusión no quede reducida a la espectacularización de los asesinatos y plantearon la necesidad de abordar la situación desde una perspectiva de derechos, con menos estigmatización, mayor protección y garantías para quienes ejercen el trabajo sexual.
Otro de los casos señalados es el de Natalia Giménez, asesinada en Rosario. De acuerdo con el relevamiento, en el femicidio existiría una vinculación con prestamistas que la amenazaban por el cobro de una deuda con intereses usurarios. El episodio vuelve a poner sobre la mesa la relación entre las situaciones de endeudamiento, las amenazas y las distintas formas de vulnerabilidad que pueden atravesar las víctimas.
El reclamo por la emergencia en violencia de género
Frente a este panorama, reclamaron justicia por cada una de las víctimas y exigieron al Estado argentino el cumplimiento de las normativas vigentes destinadas a la prevención, asistencia y eliminación de la violencia machista.
El pedido también alcanza a los gobiernos provinciales, a quienes solicitaron fortalecer las políticas públicas y los dispositivos de protección para evitar que continúe aumentando la cantidad de víctimas
El planteo apunta a una responsabilidad que, según la organización, no puede agotarse en la investigación y el castigo de los femicidios una vez consumados. La prevención, la atención temprana, el acompañamiento y la disponibilidad de recursos para quienes atraviesan situaciones de violencia forman parte de las herramientas necesarias para evitar desenlaces irreparables.
Las cifras difundidas hasta el 30 de octubre vuelven a poner en discusión la capacidad de las políticas públicas para responder a una problemática persistente. Los 239 femicidios, los 728 intentos registrados y los 179 niños, niñas y adolescentes que quedaron sin sus madres representan la dimensión de una emergencia que exige respuestas sostenidas.
