ver más
°
Opinión

Sergio Massa ante el laberinto de la economía

El miércoles Massa anunciará las medidas con la que comenzará su etapa de Ministro de Economía, un mundo lleno de desafíos que requiere el apoyo de todos.
Por Marcelo López Álvarez

El miércoles Sergio Massa tendrá su primera actividad formal como Ministro de la economía, la producción y del sector agropecuario, allí comenzará (quizás) el máximo desafío que haya enfrentado hasta ahora en política. Caminar por un estrecho desfiladero donde tendrá que mostrar todas sus virtudes políticas y en medio de una crisis inédita para un gobierno peronista desde el retorno de la democracia articular con todos los sectores para que cada uno baje alguna bandera y se pueda llegar a buen puerto.

Si hay algo que tuvo, tiene y tendrá Sergio Massa ( al igual que Daniel Scioli) es una vocación infinita por llevarse bien con todos y desplegar armas de seducción política para cada interlocutor. Sin embargo, el nuevo desafío forzosamente lo llevará a tener que confrontar con algunos sectores. Está claro (y el nuevo ministro lo sabe) que no hay para todos por lo que tendrá que o recortar para repartir o hacer crecer la torta para distribuir más.

En cualquier caso habrá que discutir en con algunos sectores. Ante este escenario un dirigente del oficialismo aseguraba que es tiempo de cambiar el paradigma “hay que dejar de alabar en público y pelear en privado para pelear en público y negociar en privado” el camino de tensionar para negociar como forma de reinstalar algunos acuerdos de puntos claves de la economía que permitan ordenar mínimamente la vida de todos: laburantes, emprendedores, pymes, empresarios grandes nacionales etc. Pero no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos. Para obtener la yema y la clara, que son los elementos que amalgaman y hacen uno el mejunje, hay que romper la cascara y es imposible amalgamar los intereses y las tensiones de la sociedad sin que algún sector pague alguna consecuencia.

La llegada de Massa al gabinete es el elemento amalgamante porque tiene (desde hace rato) el apoyo de la vicepresidenta, el presidente comprendió in extremis que era el presidente de Nación por una coalición de partidos y además tiene la sonrisa de un sector importante del empresariado y de los trabajadores a partir de las organizaciones sindicales. Escenarios que conforman una suma de apoyos que ningún ministro de esta gestión ha tenido.

Pero, por si todo esto fuera poco, también está en juego su destino y ambición política de ser presidente de la Nación. Su llegada al gabinete puede ser leída como el fin del sueño de reelección ( por lo menos consecutiva) de Alberto Fernández y el comienzo de la construcción de su candidatura. Pero si algo tiene claro el tigrense es que si no acomoda el barco no hay candidatura ni para él ni para nadie.

image.png

Sergio Massa en su reunión con el Presidente, luego de aceptar el cargo en el que asumira el miércoles

A pocas horas del anuncio oficial de su designación como ministro escribíamos que tan claro como lo político también están los desafíos de Massa a partir del miércoles. Dólares, inflación, ingresos y renegociación con el FMI

Parecen tres o cuatro temas distintos pero fuertemente unidos. En un contexto inflacionario desbocado a nivel global, donde la Argentina se posiciona como campeón mundial, una devaluación es casi imposible. excepto que haya un acuerdo de tal magnitud que se cumpla férreamente, En los dos años y medio que lleva esté Gobierno quedó claro que la propensión a cumplir acuerdos, sobre todo desde el sector privado, es tirando a nula. Sin embargo una de las grandes misiones de Massa es recuperar la competitividad cambiaria para lograr los dólares necesarios para la economía argentina. Los caminos que podría tomar el nuevo ministro es un desdoblamiento cambiario o una generalización del llamado dólar soja para todos los sectores exportadores. Allí el problema a resolver es más humano que económico y se llama tentación. Por un lado, si todos los sectores exportadores consiguen ese beneficio la presión sobre los precios internos se verá rápidamente. Por otro lado exportar a dólar alto para importar a dólar barato puede terminar siendo muy perjudicial, pero importar en el mismo sistema que consiguió el sector de la soja también disparará los precios internos si la brecha no se achica rápidamente. El equilibrio es muy finito y no solo se necesita audacia desde el nuevo equipo sino también compromiso desde todos los sectores, también de los opositores que nadie les pide que acompañen pero por lo menos podrían dejar de jugar el jueguito de cuanto peor mejor.

Inflación y salarios también van de la mano, si con anuncios concretos se logra por lo menos desarticular las expectativas inflacionarias como primer paso, con las paritarias abiertas y algún anuncio de aumento para los sectores postergados o de músculo más débil en las negociaciones salariales se puede comenzar a transitar un camino de recuperación de los ingresos.

Massa parece, por lo menos en la previa, tener el poder y el apoyo político para lograr acomodar los melones en el carro si que se caiga ninguno, cosa que hasta ahora el Gobierno no había logrado por infinidad de razones que van desde la herencia recibida y la pandemia hasta errores políticos incomprensibles. Pero hay algo que la sociedad y la política deberían tener claro; El nuevo ministro no es un Elegido o un Superhombre, sin el compromiso político de su propia fuerza y el compromiso y acompañamiento de los diversos actores sociales y productivos, ni Massa ni Mandrake podrán sacar a flote el barco.

Te Puede Interesar