Sergio Massa llegará el viernes a Mendoza. Hiperactivo y con una conducción férrea de su campaña, que hasta ahora no tuvo contratiempos internos, mostrando verdadera diferencia con la de su rival Javier Milei que ha sido intervenida prácticamente en un 100 por ciento por Mauricio Macri.
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Massa vuelve a Mendoza e insiste con la industrialización
A tal punto llega la intervención de la campaña de Milei por parte de Mauricio Macri que Santiago Caputo, sobrino de su hermano del alma Nicky Caputo, es junto a Karina Milei el negociador de las condiciones del debate del próximo 12 entre los dos candidatos.
Mientras Milei desdibuja su imagen y comienzan las discusiones internas entre los recién llegados y los “históricos” como se dió ayer con la dura respuesta de Dario Epstein a Patricia Bullrich.
Massa se muestra incansable y ejecutivo, a veces por demás y mostrándose como un presidente en ejercicio más que como candidato. ¿Es beneficiosa esa forma de encarar el poder y la campaña para sus aspiraciones? Una pregunta que seguramente tendrá tantas respuestas como votantes.
El Massa hiperactivo contrasta notablemente con el presidente anterior y el actual, pero también muestra un sobrepaso por sobre la autoridad institucional que puede ser vista por desconfianza por una parte de los votantes.
Sin embargo, es tan cierto como eso, que los espacios que no se ocupan en el poder los ocupa otro y ante la ausencia de un presidente que termina su mandato aislado y sin protagonismo el espacio lo ocupa Massa o lo ocupa la oposición.
En esa tónica el Ministro candidato se reunió con la cúpula de la Unión Industrial Argentina extrañamente a puertas cerradas (según se dice a pedido de los empresarios). No se entiende muy bien qué es lo que no se pueden enterar los ciudadanos de lo que habla un candidato a presidente con los principales empresarios del país, sobre todo si el candidato se acerca a la sede industrial para comentarle sus planes de gobierno y pedirles su colaboración en un proceso difícil que deberá afrontar la Argentina en los próximos años.
En palabras del candidato invitó a los industriales a "participar de un gobierno de unidad nacional, no solo en mesas de diálogo, sino activamente como funcionarios tomando decisiones y siendo parte del diseño e implementación de políticas públicas". Bienvenida todas las sumatorias a poner en marcha el país, pero no está de más recordar que las últimas participaciones de empresarios en gestiones de gobierno (Carlos Menem y Mauricio Macri) tuvieron poco o nada de exitosas.
Durante el almuerzo Massa presentó el “Programa de Industrialización Argentina 2024/2027” que reafirma la necesidad de sumar valor agregado para subir exportaciones y coincide con una demanda recurrente del sector, simplificar impuestos.
En ese aspecto Massa actúa inteligentemente desde hace días. En vez de discutir con empresarios y consultores sobre la cantidad de impuestos que se pagan a partir de esa falacia de los 164 impuestos, decidió sin muchas precisiones, subirse a ese carro y reafirmar su histórico discurso de simplificar el sistema impositivo para “no pagar 150 impuestos”. Para qué discutir en vano sobre números si la idea es trabajar a mediano plazo un simplificación fuerte y consolidada en el tiempo del sistema impositivo argentino. También propuso una simplificación cambiaria, una medida que forzosamente debería contener una devaluación del peso, parte ya realizada por que las operaciones que se realizan al dólar oficial son escasas y controladas. Pero el golpe psicológico es inevitable y es un dato sobre el que el ministro haría bien en brindar alguna precisión extra, al igual que la idea del peso digital que propuso en el debate y del cual poco se habló después.
Por lo que se conoció, después de la reunión, el pliego de los industriales no difiere en mucho de sus reclamos clásicos. Dicen que hubo alguna rispidez cuando Massa habló del déficit fiscal y el equilibrio y volvió a mencionar la famosa separata del presupuesto.
Desde la UIA reclaman, en cambio, bajar impuestos, pero elevar los incentivos (subsidios) para la producción industrial. O sea, quieren que no les cobren impuestos y encima les den plata. Sería bueno que propusieran algún mecanismo como en el que su momento propuso la industria vitivinícola para eliminar el impuesto interno a los espumantes, reinvirtiendo ese monto de dinero en la industria, El éxito de esa medida está a la vista de todos, aunque la horrible comunicación de la industria vitivinícola nunca lo supo explicar a los medios y al gran público.
Los industriales plantearon a Massa el objetivo de crear casi 270 mil puestos de trabajo para regresar al promedio récord de 2012 de 30 puestos de trabajo cada mil habitantes y prometen fomentar y aumentar las exportaciones por arriba de 14 mil millones de dólares con la formación de nuevas empresas.
Por supuesto que no estuvo ausente el reclamo de la reforma laboral ahora enmascarada en el eufemismo de adaptación a las nuevas realidades laborales.
Massa tiene un gran desafió si “Dios y los ciudadanos le dan la posibilidad de ser presidente” como dice el mismo, no solo alinear la economía y propender a un gobierno amplio, sino estar preparado para que quienes hoy le prometen bonanza más temprano que tarde solo le regalen desestabilización y combate.
En la carpa de Javier Milei se multiplican las opiniones a favor de su candidatura de troll y violentos en redes sociales mientras que un número importante de personalidades prestigiosas académicamente y votantes (sin dudas) de Patricia Bullrich en la primera vuelta llamaron sin remilgos a votar por Sergio Massa.
Así Graciela Fernández Meijide, Beatriz Sarlo, Roberto Gargarella, Hinde Pomeraniec, Alejandro Katz, Carlos Altamirano y Pablo Alabarces entre otros aseguran que “No se nos escapa que la trayectoria de Massa, los desaciertos de su gestión económica y la ambigüedad de sus propuestas pueden generar serias dudas y temores" pero es necesario "establecer un cordón democrático contra los peligros de una deriva autoritaria encarnados por Milei, posibilidad hoy representada por el triunfo de Massa".