La sensación de estar en el Festival Lollapalooza de la política se instaló en todos. Hay tantos escenarios al mismo tiempo que no sabemos a cuál mirar. El espectáculo político que brindó la oposición en las últimas 24 horas camino al balotaje es magnífico para quienes les gusta más la rosca que el dulce de leche.
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Llegó el Lollapalooza de la política argenta
Dos alianzas políticas que, en búsqueda del poder, entraron en proceso de desintegración y dan un show de fuego que será difícil de imitar. No quiere decir que no puedan ganar la presidencia de la Nación el próximo 19 de noviembre en el balotaje. Pero es seguro que nada será igual.
Sergio Massa tenía cierta razón el domingo a la noche cuando aseguraba que se cerraba la grieta, pero (como advertimos) se abría una nueva grieta transversal que ayer quedó bien planteada; democráticos frente a predemocráticos y casi precivilizatorios.
El show que arrancó al mediodía con la lectura de un comunicado por parte de Patricia Bullrich y la presencia inmutable de Luis Petri desencadeno la comedia de enredos más increíble de la política argentina de los últimos años y lo que parece ser la implosión de la alianza que fue creciendo desde 2015 y había llegado a consolidarse como un polo de centro derecha que no solo había gobernado el país, sino que se mantenía competitiva.
La aparición de Javier Milei en la escena política argentina desconfiguró esa alianza y sus contenidos abriendo un espacio enorme entre los integrantes de Juntos por el Cambio que mantienen las tradiciones democráticas de la Argentina y la versión de la derecha dura que rápidamente se tentó con la posibilidad de profundizar su discurso liberal libertario sin complejidades y avalado por los medios masivos y el desencanto con la política de una parte importante de la población.
El resultado electoral de las PASO y después de la primera vuelta hizo el resto para que comenzará la reconfiguración de los alineamientos políticos de la Argentina.
La soledad en la que Bullrich y Petri anunciaron ayer su paso a la carpa de Milei, acompañados por Waldo Wolf y algún otro dirigente, bajo la atenta mirada y conducción de Mauricio Macri, no solo hizo detonar Juntos por el Cambio que en horas perdió a su candidata presidencial y a su líder político, sino que cierra el círculo de la destrucción de la alianza que nació como alternativa al justicialismo, y que con el paso de los años consolido su imagen de derecha y que diluyó al radicalismo de tal manera que lo transformó en un furgón de cola derechizado y reduciéndolo casi a un partido provincial sin capacidad de colocar un candidato a presidente en ninguna de las dos fórmulas de JxC y con media docena de gobernadores que ganaron sus provincias pero no pudieron repetir en la elección nacional en ninguna de las provincias que gobiernan.
Ayer ante el estallido la respuesta fue homogénea, todos se alinearon con una especie de neutralidad ficticia, tibia y miedosa ante la amenaza de Javier Milei proclamando una inexistente neutralidad (lo mismo hizo Horacio Rodríguez Larreta) y hablando de una supuesta reconstrucción para vaya una a saber qué año del futuro.
El radicalismo fue el mentor de la reforma constitucional que propuso el fin del colegio electoral, la elección del presidente por voto directo a distrito único y el sistema de balotaje en la Argentina por lo que ahora no puede hacerse la gallina encandilada y proclamar que no vamos a elegir entre A y B porque son malos, malos, malos.
La ciudadanía decidió que los que llegaban a la final eran Massa y Milei, el mandato republicano y constitucional es dirimir entre ellos, no hay más oferta que esa. Pretender neutralidad sin ni siquiera formular, aunque sea un llamado a los candidatos elegidos a conversar o gestar un acuerdo no parece ser el camino más adecuado para la reconstrucción que dicen querer comenzar.
Balotaje reconstrucción y después
Cómo se reconstruyen ahora los espacios políticos es un gran interrogante. En el departamento de Mauricio Macri en la noche-madrugada del lunes, nació un nuevo espacio de derecha rancia bajo el paraguas de las derechas libertarias internacionales y cuya conducción (en las sombras por ahora) pertenece al dueño de casa. Es la única realidad. El resto; o sea todo lo que rodeo a la conferencia de prensa la aparición en la noche junto a Milei en los estudios de TN, el abrazo forzado etcetera, son grandes Momentos Capusotto de la política argenta.
El radicalismo que ayer pretendió recuperar el espíritu alfonsinista culposamente, y los restos del PRO parecen querer seguir juntos, pero el problema es mayúsculo porque no tienen conductor o conductora que pueda ordenar un momento de confusión. ¿Una conducción colegiada podrá ordenar los restos de esa alianza? No parece un camino. La política argentina por lo general está compuesta de lideres que conducen los movimientos, las conducciones colegiadas son por lo general la administración de los fracasos. El radicalismo nacional y el peronismo mendocino son un gran ejemplo de eso.
En forma inteligente Sergio Massa se corrió de la escena y Unión por la Patria acató sin chistar la decisión del “nuevo” conductor y solo se sentaron a ver el espectáculo opositor.
Mirando a las urnas del 19 no puede dejar de especularse en cómo tomaran los votantes de Javier Milei estas nuevas alianzas que parecen violar los principios básicos sobre los cuales se construyó el fenómeno del dirigente libertario.
El estallido también llegó a la Corte.
Por si no alcanzará con la política la Corte Suprema también entró en crisis. El discurso del presidente del máximo tribunal, Horacio Rosatti, que comentamos ayer llenó de señales a Sergio Massa, desato la furia de Ricardo Lorenzetti que en una larga carta comunicado que dio a conocer ayer hablo que panquequismo judicial y criticó “el ‘populismo judicial’, que es cambiar según sopla el viento, es inapropiado como modelo judicial”.
Finalmente asegura que “Esas declaraciones no fueron consensuadas por la Corte Suprema, y por lo tanto es necesario aclarar que, a pesar de que el presidente debería representar a la institución con acuerdo previo, no es el caso y no la representa”
Las esquirlas del fin del reinado PRO y de las conexiones de Mauricio Macri en el círculo rojo llegan a todos los frentes.
Los días que quedan hasta el 19 serán muy intensos con el frente opositor roto y deshilachado. Después del frenético miércoles que seguramente seguirá hoy la gran pregunta que queda suspendida en el aire es qué piensan los votantes y ciudadanos de todo esto… En pocos domingos lo sabremos.