Análisis

El DNU y la ley no consiguen apoyos por fuera del gobierno

El Decreto de Necesidad y Urgencia y la Ley complementaria no logran aval ni de legisladores ni especialistas. El riesgo de creer que twitter es el mundo real.

Por Marcelo López Álvarez

La temperatura del fin de año comienza a subir rápidamente, el Decreto de Necesidad y Urgencia y la Ley enviadas al Parlamento por Javier Milei siguen recibiendo críticas y rechazos quecomienzan a ser unánimes, a tal punto que excepto alguna declaración de apoyo de un par de gobernadores (entre ellos Alfredo Cornejo) y algún diputado radical aislado, hasta los legisladores de la LLA mantienen un silenzio stampa notable sobre los proyectos.

La decisión de la CGT de avanzar con el plan de lucha y convocar a un paro a partir del mediodía con movilización a la Plaza del Congreso el 24 de enero, miércoles en el que el Gobierno pretendería que se trate en Diputados la Ley preanuncia que la escalada del conflicto no tiene ni atisbos de atenuarse.

A medida que se avanza en la lectura y estudio del proyecto de ley más crecen las sospechas que la idea del gobierno es embarrar la cancha para prolongar la discusión y así dejar correr el Decreto de Necesidad y Urgencia y comenzar las transformaciones que sólo aceleran el proceso de concentración de la riqueza en la cuenta capital y profundizan la crisis.

No parece muy arriesgado pensar que lo que alguna vez planteó Javier Milei en la campaña de "Cuanto peor mejor" es decididamente cierto.

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Después de la concentración en Tribunales contra el Decreto de Necesidad y Urgencia, la CGT convocó a un paro con movilización el próximo 24 de enero.

Después de la concentración en Tribunales contra el Decreto de Necesidad y Urgencia, la CGT convocó a un paro con movilización el próximo 24 de enero.

En ese camino el Gobierno, mediante el ardid del proyecto legislativo intratable pero que embarca a los legisladores en una discusión bizantina, busca que el DNU corra y ampararse en él para tomar medidas.

Por otro, las decisiones que viene tomando Economía y el BCRA son todas orientadas a que el único refugio del ahorrista sea el dólar ampliando así la brecha que, sumado a la inflación, hará que una nueva devaluación sea inevitable en menos de 60 días.

Milei y su equipo ven con cariño la disparada inflacionaria y la alientan. La jugada es tan similar a la pre convertibilidad de Cavallo que ya todos se dieron cuenta.

La sensación de que muchos políticos, empresarios y analistas nos comimos la curva de que la dolarización se había abandonado es cada vez más fuerte. La no aprobación del DNU o de la ley podría desatar una crisis de confianza de los mercados y también interna ayudando los planes de cuanto peor mejor para llegar a la dolarización o por lo menos la bimonetariedad plena que desde hoy ya rige para cualquier tipo de contratos.

Como dijimos al comienzo de esta columna el Gobierno se enfrenta a un problema: no consigue apoyos para el DNU ni para la Ley, apenas se embanderan en el fuertemente los tuiteros liberales, un par de gobernadores y algún legislador aislado sin demasiada pasión. Ni siquiera acérrimos opositores al gobierno anterior como Daniel Sabsay avalan la jugada del oficialismo.

Ayer el más que respetado constitucionalista Andrés Gil Domínguez (que ya había manifestado su rechazo al DNU) publicó un hilo en la red social X dejando al borde del KO a la ley ómnibus.

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Si no aparece una medida judicial desde hoy rige el DNU generando cambios de repercusión impensada e impredecible en la sociedad argentina, que harán escalar el conflicto social que, esperemos, encuentre resolución dentro de los términos de la convivencia democrática.

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