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Opinión

Crisis de las economías regionales y la necesidad de medidas

Ante la crisis, productores reclaman un dólar diferencial y medidas que permitan hacer frente a los altos costos de insumos y mano de obra.
Por Myriam Ruiz

Un par de días atrás, mientras recorríamos una hermosa finca del sur mendocino en la que se hacen cultivos bajo cubierta fuimos testigos del tira y afloje entre el productor y los representantes de una empresa de fertilizantes. "De la temporada pasada a esta, los agroquímicos han aumentado un ciento por ciento", nos dijo, con la preocupación de quien sabe que no puede hacer frente a tamaño desembolso si su producción no ha aumentado de valor en el mismo porcentaje. La crisis económica y social está haciendo mella en un aparato productivo, como el de nuestra provincia, que ya venía golpeado.

La producción de frutas y hortalizas de Mendoza, al igual que todas las economías regionales, está sufriendo un duro golpe de competitividad. Los productores que van quedando se han ido capacitando y cambiando su perfil hacia el de un pequeño empresario, pero aún así las características de la crisis social y económica por la que atraviesa Argentina los está asfixiando.

De hecho, uno de los temas que el ministro de Economía, Producción y Agricultura, Sergio Massa, tiene en agenda es el de las economías regionales. Forma parte de los puntos en tratamiento con la Mesa de Enlace, pero además dirigentes agrarios de distintas regiones productivas le han llevado la problemática de su sector.

Apenas asumió, Massa recibió de parte de los productores de frutas del Alto Valle un petitorio con una serie de reclamo -idénticos a los que plantean los productores mendocinos- entre ellos el de un precio mínimo al productor, créditos blandos para capital de trabajo, tarifa de energía preferencial y prorroga de la Ley de Emergencia Económica.

Un par de días antes de asumir como ministro, Massa había recibido a bodegueros de la Coviar que le pidieron que el dólar divisa (con el que les pagan cuando exportan) acompañe al índice inflacionario y que les quiten las retenciones. Los bodegueros mendocinos reciben los pagos con un dólar a 130 pesos mientras ven como los turistas que llegan a la provincia cambian sus dólares por 300. La queja es la pérdida de competitividad.

Los otros problemas

El informe más reciente de Coninagro, denominado Semáforo de Economías Regionales, reflejó que por "la contínua suba de costos y bajas productivas por el clima desde principios de año, los productores buscan amortiguar estos efectos con cambios en los planteos para ahorrar insumos y llegar al momento de cosecha o faena. Los precios corren a la par de la inflación y los costos aproximadamente 20 puntos por encima del año pasado”.

Coninagro reclama que las economías regionales no pueden aprovechar los buenos precios reinantes por problemas derivados de las restricciones a las importaciones impuestas por el gobierno nacional.

La falta de insumos por las restricciones a la importación es también un tema. En Mendoza es un dolor de cabeza conseguir botellas de vidrio, tanto para el vino como para las fábricas que envasan salsa de tomate. Otros puntos que suman a la crisis del agro es la falta de mano de obra, con gente que no quiere trabajar, y la sequía extrema por la que se transita.

Día a día vemos cómo los aumentos nos van cambiando la vida a los argentinos. Cada uno de esos factores incide fuerte en el aparato productivo de las provincias, como es el caso de Mendoza. La energía, los fertilizantes, agroquímicos y hasta el costo salarial golpean a productores y empresarios que piden un dólar a valor mercado, tal como se habló del dólar vino.

El aparato productivo requiere de medidas certeras y el campo las está esperando. Aún estamos a tiempo, en Mendoza, de encarar la temporada con visos de competitividad.

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