Ya desde el Prólogo, Edgardo Berg sintetiza el centro de gravedad del volumen con una serie de preguntas que lo atraviesan: ¿Cómo leer el tráfico literario por fuera de la práctica del link y de la vocinglería post? ¿Cuál es el lugar de la literatura en la actualidad? ¿Qué será de la literatura?. Papeles en progreso II consta de cuatro partes: I-Narrativas (Correa, Berg, Mugica), II-Poéticas (Fernández, Mesa Gancedo, Cámara), III-Interferencias (Bollig, Wolf), IV-Intervenciones (Soberón, Kohan), que interpelan las ideas de uso y tradición a partir de uncorpus que atraviesa el último medio siglo de nuestra literatura.
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Papeles en Progreso, el porvenir de las tradiciones
Un fantasma recorre el pensamiento crítico sobre la literatura: el de su fin.
El trabajo de Edgardo Berg, La duplicidad de lo real: Blanco nocturno de Ricardo Piglia propone tres encuadres de aproximación a la novela: el de la mirada, el de la duplicidad y el del uso político del género policial. En esta lectura, la experiencia de lo visible (mirar es mirar la relación entre las cosas) no sólo funciona hacia el interior de la novela sino también hacia la reflexión teórica sobre el estatuto de la verdad y las condiciones de la ficción. En la mirada bajo sospecha que recae sobre los personajes descentrados (Croce y Luca Belladona) y en el antiguo linaje literario que culmina en el detective de Piglia, Berg encuentra las ficciones (paranoicas e identitarias) que filtran hacia la superficie una trama siempre oculta entretejida con la verdad y el poder. Esta duplicidad será una clave de lectura en la que lo mellizo, el símil y la duplicación establecen dos historias: aquella en la que reside el enigma y se produce la tensión que mantiene el suspenso y la otra en la que se descubre o se sugiere la verdad. Los puntos de convergencia de esta dualidad (el enlace entre la textualidad del autor y la historia de vida de sus personajes, la actualización del debate campo/ ciudad, la puesta en superficie de una doble moral territorial y económica, el vínculo siempre renovado entre lo policial y lo político) serán la apuesta fuerte en la que tanto Berg como Piglia parecen apostar por la permanencia de la literatura como interpelación social y experiencia crítica del mundo.