Estados Unidos ha solicitado a Alemania mayor transparencia a la hora de informar sobre los hallazgos de obras de arte saqueadas por el régimen nazi y durante la II Guerra Mundial, como el tesoro que se encontró en un piso de Múnich en 2012 y del que se tuvo noticia la semana pasada. La comunidad judía, los abogados y los herederos de los legítimos propietarios se han venido quejando en los últimos años de las dificultades legales que se les presentan en Europa a la hora de reclamar piezas robadas.
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EE UU pide a Alemania transparencia en casos de arte robado por los nazis
Reclama que se publique la lista completa del tesoro hallado en un piso de Múnich.
Kaye se lamenta de las dificultades legales que existen en Europa, y en Alemania en concreto, para reclamar obras de arte robadas. En 1998 se firmaron los Principios de Washington relativos a la recuperación de activos y piezas saqueadas durante el nazismo y la II Guerra Mundial a víctimas del Holocausto. Esos principios no son vinculantes y, aunque en 2009, en el marco de una declaración que se alcanzó en Praga, muchos Estados aceptaron reformar sus procesos legales internos para adaptarla a los presupuestos de Washington, no todos lo han hecho
Es el caso de Alemania que únicamente impone la obligación de devolver arte robado en el caso de obras que se encuentren en museos estatales. Si se trata de particulares, no existe ninguna imposición legal e incluso éstos pueden alegar frente a una denuncia la figura de la prescripción adquisitiva de dominio para retener la propiedad, si demuestran que han estado en posesión de las obras saqueadas sin ser conscientes de su verdadero origen durante 30 años.
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Kaye critica también los problemas de los verdaderos propietarios para presentar ante la justicia alemana títulos legítimos de propiedad. El abogado se ha labrado su reputación por su capacidad para esquivar las trabas legales europeas. Kaye, como otros colegas, espera a que una obra de arte cuya titularidad es cuestionada se traslade a EE UU con motivo de una exposición para interponer la reclamación en territorio estadounidense y conforme la legislación de este país. Es lo que hizo en 2004 con un cuadro de Malevich, propiedad del Stedelij Museum de Amsterdam. Cuando éste fue expuesto en el Guggenheim de Nueva York, Kaye presentó una demanda contra la ciudad holandesa y logró recuperar la pintura para los herederos de sus verdaderos propietarios.
Estas argucias legales, no obstante, han disuadido a muchos museos europeos de prestar sus obras para exposiciones en EE UU, ante el temor de que las puedan perder en un pleito posterior, una circunstancia que va en detrimento del circuito de arte estadounidense que no puede conseguir exhibir todas las obras que desea.
El abogado desearía que la comisión especial relajara la normativa alemana para facilitar la reclamación de las obras encontradas pero alberga pocas esperanzas. Es complicado que un Estado pueda establecer excepciones a su propia legislación civil, señala. Kaye, no obstante, sopesa la posibilidad de que el propietario del piso de Múnich,Cornelius Gurlitt, un anciano de 80 años hijo de Hildebrand Gurlitt, uno de los marchantes de arte del régimen nazi, quiera que lo dejen en paz y acepte voluntariamente devolver las piezas a sus legítimos propietarios.
Una circunstancia que Naquin duda de que se vaya a producir. Parece ser Gurlitt va a poder quedarse con varias de las obras gracias a una atribución de titularidad oficial, señala. No obstante, las autoridades alemanas están empezando la tarea de localizar a los propietarios anteriores a la llega al poder del régimen nazi, de acuerdo con Naquin. Pero es algo que les va a llevar bastante tiempo, reconoce.
Mientras tanto, los herederos de víctimas del Holocausto ya han empezando a realizar sus pesquisas para comprobar si alguna de las obras en poder de Gurlitt pertenecía a sus antepasados, tal y como ha señalado a este diario Matthew Anderson, portavoz de la Oficina de Procesamiento de Reclamaciones relacionadas con el Holocausto del Departamento de Servicios Financieros de Nueva York, que representa a más de 100 familias judías.
Kaye también tiene fundadas sospechas de que parte de las obras encontradas en el piso de Múnich pertenecen a alguno de sus clientes. Por las informaciones que vamos teniendo, el padre de Gurlitt vendió varios cuadros que eran propiedad de, al menos, uno de mis representados. Hay otros potenciales reclamantes, pero sin la lista completa es muy difícil ubicar las obras y reconocerlas, se lamenta.
Fuente: El País