A Soledad Olivera pareciera que se la tragó la tierra. Nadie sabe nada de ella, y mucho menos se conoce si está con vida a no. Si bien para la Justicia difícilmente la mujer sea hallada con vida, lejos se está de investigar un crimen, por lo que por ahora la causa avanza por una privación ilegítima de la libertad.
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Dos años sin Soledad: sin rastros de la víctima, avanza la causa contra Luque por privación de la libertad
La desaparición de la mujer, en Tres de Mayo, Lavalle, cumplirá este lunes dos años. Si bien la causa que investiga el fiscal especial Santiago Garay avanza a buen ritmo, lejos se está de saber la verdad.
No hay rastros de la mujer, por lo tanto la justicia no tiene otra que investigar una privación ilegítima de la libertad. En ese sentido, hay un principal sospechoso, que está imputado y que su situación se complica cada vez más.
Se trata de Mariano Luque, un hombre que mantuvo una relación amorosa con la víctima, y quien está preso desde el 26 de agosto de este año.
En las últimas semanas, su abogada, María del Carmen Aguilar, intentó conseguir su liberación, pero no lo logró. Así, el futuro de Luque pareciera estar en una cárcel, por lo menos, hasta que se realice el juicio.
Así lo entiende el fiscal, quien en breve pedirá la prisión preventiva del acusado, bajo la acusación de privación ilegítima de la libertad.
Las pruebas en contra de Luque son muchas, entre ellas, comunicaciones telefónicas y amenazas que recibió la víctima antes de ser vista por última vez.
La investigación por el paradero de Olivera, tuvo todo tipo de novedades. Comenzó a ser instruida en noviembre del 2011 por el fiscal Darío Nora, quien luego archivó el expediente.
Eso le costó un pedido de destitución al magistrado, quien recién días atrás zafó de ser separado definitivamente del Poder Judicial.
Luego, con la desaparición de la joven Johana Chacón, el caso volvió a ser investigado judicialmente. Y más tarde, ambas causas se unificaron, debido a que los investigadores creen que Luque también podría haber participado en la desaparición de la menor.
Si bien desde el entorno de las víctimas se asegura que ambas mujeres fueron víctimas de una red de trata, para la Justicia todo está muy claro: fueron atacadas por alguien de su círculo íntimo.
Incluso, en ese sentido, los investigadores afirman a diario que si la hipótesis fuera una red de prostitución, la causa pasaría a manos de la Justicia Federal, que tiene competencia en ese tipo de hechos.
Garay trabaja en la causa a diario y si bien no hay rastros de Olivera, no pierde la esperanza de revelar qué fue lo que realmente ocurrió.
Por ahora, lo único confirmado es que en pocos días, a horas de cumplirse dos años de la desaparición, comenzará a correr un lapso de tiempo (con la prisión preventiva) para que la causa sea elevada a juicio.
Eso podría llevar el caso a un juicio por privación de la libertad, sin saber aún si Soledad fue asesinada.