Es importante recordar que la Corresponsabilidad Gremial no es un impuesto. Se trata de un régimen alternativo para dar acceso a la seguridad social a los empleados de la cosecha y de ello derivan las excepciones que se han contemplado en el convenio que son: la cosecha mecánica, la tercerizada y el Registro Nacional de Agricultura Familiar (RENAF), informan desde el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).
Las ventajas son claras en cuanto a costos. El primer año con un 50% de reducción en las contribuciones, el segundo con un 25% de reducción. A esto se suma que la base de cálculo es el quintal cosechado (tomando 4 tachos en vez de 5, lo que representa un 20% de ahorro) entendiendo así que en años de mayor producción se abona más y en años malos menos.
Por otro lado está la ventaja financiera del diferimiento a 5 cuotas pagaderas de agosto a diciembre, cosa inédita en materia de seguridad social (se contempla que los pagos se efectúan cuando el productor ya no tiene la carga de pago de salarios y demás por la cosecha sumado que para esta época ya debería haber cobrado la producción del año)
Como indicadores de que el sistema es positivo y así lo refleja el productor, podemos decir que en el 2012 se alcanzó, hasta el momento, un 98% (monto que se sigue incrementando a diario con estrategias de recaudación sobre los deudores) Otro indicador de las bondades del sistema, es que del primer ciclo comenzado con San Juan y Mendoza, se pasó a un segundo incorporando a Río Negro y se encuentra en camino de incorporación la provincia de La Rioja.
Por otro lado y como dato más relevante, ya que hace al espíritu del convenio está el incremento de la registración de los trabajadores. Las cifras son por demás positivas y esto da por tierra la teoría de llamarlo impuesto, ya que se refleja en la cantidad de trabajadores de cosecha que, con este sistema, obtienen los beneficios de la seguridad social (jubilación, obra social, art, fondo de desempleo, seguro de vida, asignaciones familiares, etc.)