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Marruecos

Entre bastidores en el Cervantes

Por Sección Fotografía

La escena en ruinas Manuel Peña y Esperanza Orellana promovieron la construcción de este teatro hace 100 años. Fue el más grande de África, tenía 1.400 butacas y por él pasaron los artistas más granados de la época. Hoy está en ruinas y se hubiera desplomado si no hubiera sido por una inversión del Estado Español para apuntalarlo.
De Enrico Caruso a Juanito Valderrama al escenario del Cervantes se subieron el tenor Enrico Caruso, el barítono Tito Ruffo o la soprano Adelina Patti, y, más tarde, Estrellita Castro, Carmen Sevilla, Imperio Argentina, Antonio Machín, Manolo Caracol o Juanita Reina.
Palcos en silencio, el público del teatro cuya cúpula mandaba en la cosmopolita Tánger de principios del siglo XX eran los 27.000 españoles que llegaron a residir en la ciudad.
Una impresionante cúpula, encargaron su construcción, en 1911, al arquitecto Diego Giménez. Al deterioro del edificio han contribuido todos aquellos que durante estos años se llevaron algún recuerdo, un grifo, una cortina, un azulejo.
Los detalles permanecen, el teatro sigue lleno de detalles de la decoración que en su día embelleció el edificio. A la entrada aún se conservan las figuras de Sancho Panza y Don Quijote.
Lo que queda apilado, a medida que transcurrieron los años desde su inauguración el teatro amplió sus actividades. Sirvió de cine y acabó acogiendo espectáculos de lucha libre con sus consiguientes apuestas.
Carteles de otra época, aunque es de propiedad española, el teatro estaba abierto a todos. Por eso desfilaron por el estrado artistas como la parisiense Cécile Sorel y egipcios.
Compañeros de palco, el teatro murió a principios de la década de los sesenta, porque cada vez acogía menos representaciones. La última actividad fue, hace veinte años, una exposición fotográfica en un espacio ya decadente.
Cinco millones de rehabilitación, el edificio pertenece al Estado español pero se lo alquila al Ayuntamiento de Tánger por un dírham simbólico al mes. Así seguirá porque ninguno de los dos dispone de los cinco millones de euros necesarios para rehabilitarlo.

 

 

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