Periodista de amplia trayectoria en radio y medios de presa -Goles, El Gráfico, El Mundo, La Razón y actualmente en Página 12- Panno publicó además del Diccionario
los libros Pelotas chicas. Pelotas grandes y Corazón y pases cortos, todos del sello editorial Colihue.
El armado de este nuevo título tiene que ver con el cúmulo de asociaciones inesperadas y el fuerte componente lúdico: "Me divertí mucho, como con El abrazo del ocio, especie de manual de juegos de palabras que hicimos con Carolina Fernández y el dibujante Maicas".
Así nació este diccionario, cuenta: "Armando equipos raros; jugadores con nombre de remedio (Agonil, Voboril, Nahuelpán; que al final no puse en el libro) o buscando salidas ante la limitación de letras como la Q o la Z. Tenía cientos de equipos raros, pero dejé unos pocos, para no abrumar. El equipo de los jugadores cuyo apellido empieza y termina con la misma letra, es apenas un ejemplo".
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Diccionario Fóbal Club, la libertad del potrero
Las preguntas a las que responde el diccionario son del tipo: ¿por qué a los hinchas de Rosario se les llama "canallas"?, ¿fue médico de Vélez el cantor Alberto Castillo?, ¿quién creó los masticables "chuenga"?, ¿el padre del fútbol nacional nació en Escocia?, ¿Garrincha tenía una pierna más corta que la otra?
Ofrece además datos curiosos y estadísticas: los arqueros argentinos que atajaron más penales, el primer campeón invicto del fútbol argentino, el origen insólito de la palabra "hincha" o los nombres desopilantes de algunos clubes del interior (como el "Atlético Policial", de Catamarca).
Si los chistes de Maicas ilustran el tema en clave de solfa, también Panno apunta directo al humor cuando arma equipos con jugadores que llevan apodos femeninos ("la Gata Fernández", la "Porota Barberón", etcétera.), de infantes ("Chiquito Pérez" o el "Nene Sanfilipo") o con apellidos que no pasan de una sílaba ("Poy", "Sá").
Sobre algunos términos soslayados -"gambeta", "bicicleta", "goleada", "caño", "pisarla", "tronco", explica Panno: "`Caño` está como `tunel` y `tronco` como `crudo`. En `túnel` lo mezclo a Riquelme con (Mario) Yepes y (Ernesto) Sábato. `Pepino` se me pasó; es una pena porque podría haber mencionado a la pasada a Borillo. En general el libro va por lugares previsibles aunque tratando de buscarle una vuelta".
Esas "vueltas" incluyen un llamado de atención a ciertas muletillas del periodismo deportivo actual, donde, dice: "Hay de todo, como en todas las épocas, aunque da la sensación de que la frivolidad y el escándalo van ganando terreno en relación al análisis crítico de Dante Panzeri y la crónica colorida con que nos deslumbraba Osvaldo Ardizzone".