Es uno de esos palacetes llenos de historia que abundan en París y cuyo enorme legado tan solo delata, y solo en parte, una discreta placa situada en la entrada: Pablo Picasso vivió en este edificio de 1936 a 1955. Aquí pintó el Guernica en 1937. Cuando se cumplen 40 años de su muerte, el futuro del edificio está en el aire. Los propietarios quieren reformarlo y alquilarlo a un nuevo inquilino. La asociación que ha velado por la memoria del lugar en la última década lo ocupaba de forma gratuita y debe irse antes del 26 de julio. Sus representantes denuncian que el futuro del taller está en peligro, y aseguran haber recurrido a un heredero del artista para poder retomar el lugar. Aunque el trato podría anunciarse a finales de este mes, de momento, la orden de expulsión sigue en vigor.
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Tiembla el hogar del "Guernica"
Los dueños del taller de Picasso quieren echar a la asociación que vela por su memoria. François Hollande pide a la ministra de Cultura, Aurélie Filipetti, que intervenga.
El acuerdo con el CNEA caducó en 2010 y ahora la Cámara de Ujieres de Justicia tiene previsto realizar obras de restauración por valor de cinco millones de euros. La intención de los propietarios es poder alquilar a continuación el conjunto del edificio.
El taller no está en peligro y la vida de la asociación no tiene nada que ver con la del estudio, asegura por su parte Alexandra Romano, del servicio de comunicación de la Cámara de Ujieres de Justicia. Hace falta realizar unas obras de restauración en todo el edificio, y la realidad económica hace que la Cámara, que durante diez años ha cedido gratuitamente un espacio de 250 metros cuadrados a esta asociación privada, no puede permitirse mantener este mecenazgo, explica. Llevan años de ocupas. Se tienen que ir.
El CNEA mantiene que la Cámara está en negociaciones con un heredero de Picasso, cuyo nombre no quiere desvelar para no poner en peligro el acuerdo. Este estaría dispuesto a alquilar el inmueble en su conjunto y mantener la actividad de la asociación en el taller. Mientras, la asociación tiene ya fecha de expulsión fijada para el 26 de julio. El alcalde del distrito VI París, Jean-Pierre Lecoq, envió el viernes pasado una misiva a la ministra de Cultura, Aurélie Filipetti, pidiendo la calificación del edificio como lugar de memoria. El presidente François Hollande ha pedido a su ministra que se ocupe de forma prioritaria de la suerte del edifico.
Fuente: El País