Un recorrido por episodios emblemáticos, curiosos, entrañables y hasta divertidos de la historia de la representación argentina en la Bienal de Venecia, a través de un panorama de los artistas que han participado en las diferentes ediciones, da forma a la exposición que abre sus puertas mañana en el espacio Colección Fortabat.
"Berni y las representaciones argentinas en la Bienal de Venecia" es el título de la muestra curada a través de la mirada precisa de Rodrigo Alonso, quien busca reflexionar sobre los modos en que el arte argentino se ha presentado frente al mundo en los siglos XX y XXI.
Se destacan, entre muchas otras obras, aquellos xilo-collages de Juanito Laguna que hace 51 años llevaron al maestro y gran pintor social Antonio Berni a alzarse con el premio mayor de la muestra en la categoría grabado, en el mismo año en que el italiano Alberto Giacometti fue distinguido por sus esculturas.
En ese entonces, Berni y el arte argentino se posicionaba en el centro de la escena mundial con una obra figurativa vinculada a un fuerte discurso social, a través de un jurado que integraba otro argentino, Jorge Romero Brest.
Alonso según explicó-, estructuró el recorrido que no es necesariamente exhaustivo, a través de diferentes núcleos temáticos que sobrevolaron los envíos argentinos desde 1901 hasta la actualidad, siempre ligados a un interrogante ¿cómo se representa a un país?
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Un recorrido por las representaciones argentinas en Venecia
Es por los episodios emblemáticos, curiosos, entrañables y hasta divertidos de la historia de la representación argentina en la Bienal.
¿Es Venecia es un espacio para impulsar a los artistas jóvenes o para homenajear a los consagrados? Es tan sólo uno de los debates que intenta instalar Alonso (con la figura de Felipe Noé o de Adrián Villar Rojas), o si las obras deben representar una identidad nacional, o entablar un diálogo con la escena internacional, con el ejemplo los paisajes costumbristas de principio de siglo de Pio Collavadino.
El maestro del arte cinético Julio Le Parc obtuvo el máximo galardón en Pintura de la Bienal en 1966 y le arrebató el premio de las manos al entonces favorito de la crítica, el norteamericano Roy Lichtensten, un dato casi tan curioso como que el maestro León Ferrari recibió el León de Oro en 2007, aunque su obra no formaba parte del envío argentino (entonces a cargo de Guillermo Kuitca).
La multiplicación de Hércules, una serie de esculturas de bronce y yeso de Marta Minujin se exhiben aquí tal como se vieron en Venecia en los años 60: dentro de sus cajas de traslado, rodeadas de aserrín, bastante desprolijas.
El motivo, según cuenta Alonso, era una pelea con el entonces curador Jorge Glusberg quien perdió en circunstancias curiosas la autorización para que ingrese la obra de Minujin a Italia.
Las imágenes del Gran Canal veneciano teñidos de verde fluorescente por el genial Nicolás García Uriburu en 1968, dieron la vuelta al mundo y sin embargo este argentino no había sido invitado oficialmente a la muestra, exactamente en el mismo año que David Lamelas, a los 23 años, se convirtió en el artista más joven en representar a Argentina en toda la historia, con una obra que tiempo después adquirió el Moma de Nueva York.
Desde Pio Collavadino, el primer artista en representar a Argentina en la Bienal de Venecia de 1922, hasta Nicola Costantino, en 2013 la muestra recorre obras y artistas, pero también circunstancias, como la ausencia durante años de un pabellón propio, algo subsanado en el 2012.
Recorrer la historia de los envíos nacionales a la Bienal de Venecia permite analizar no sólo las cambiantes condiciones estéticas de la escena artística local a lo largo de más de un siglo, sino también la influencia de los diferentes contextos políticos sobre los criterios de representación nacional, señaló Alonso.
La muestra se podrá visitar hasta el 29 de septiembre de martes a domingos de 12 a 20, en Olga Cossettini 141, Puerto Madero, valor de la entrada: 35 pesos, miércoles 20.