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Campaña y la profundización de un debate necesario (Por Marcelo López Álvarez)

La campaña va poniéndose en marcha, con la pesadez de las ruedas de los viejos molinos.

La campaña va poniéndose en marcha, con la pesadez de las ruedas de los viejos molinos. Es lógico, si bien las PASO se transforman en un inmejorable test para intuir lo que pasará en octubre, no es menos cierto que los porotos se jugaran por aquellos días cuando la primavera ya haya regresado a este hemisferio.

La semana no deparo novedades ni grandes definiciones. Todo pareció centrarse en la chicana  de los dos bandos radicales al oficialismo por el cupo femenino y la llamativa forma de sacar absolutamente de contexto y significado -por parte de algunos medios- declaraciones de Alejandro Abraham. Algo a lo que habrá que acostumbrarse sobre todo a nivel nacional.

Respecto a la impugnación del cupo femenino, todas las fuentes políticas y judiciales consultadas para esta columna, coinciden en que no habrá demasiadas novedades y muy probablemente sea desestimada. Algunos coinciden en que no es el momento de realizar la impugnación porque si bien las PASO son abiertas y obligatorias no dejan de ser internas de cada partido político. Otros aseguran que al dejar firme la alianza con el Partido de Guillermo Amstutz hay media biblioteca a favor y media en contra de la argumentación justicialista y que sumado a que es una interna no queda margen para generar una decisión conflictiva con el oficialismo.

Esta semana deberían producirse novedades al respecto, en cualquier caso como decía el ex gobernador Celso Jaque el oficialismo está en situación de “Ganar-Ganar”. Si se confirma la lista o se desestima la impugnación podrán decir que tenían razón y que la oposición solo quiere entorpecer la participación de los ciudadanos. Si la Justicia diera la orden de cambiar la ubicación podrán recorrer el Sur provincial con Felix de mártir acusando a la oposición de trabajar para fortalecer el poder del norte provincial por sobre el postergado Sur y convocar a un urnazo para que entren tres legisladores nacionales por el PJ.

En la vereda de los que se paran frente al proyecto nacional Daniel Cassia profundiza su discurso de seguridad (que le puede dejar muy buenos réditos), Roberto Iglesias y Victor Fayad tiran algún dardo al oficialismo para disimular pero tiene un solo objetivo terminar con Julio Cobos y la cúpula actual del radicalismo. Cobos en tanto visita lugares de la provincia que solo Dios sabe cuándo volverá a visitar y apuesta a su estilo de no decir nada, algo a lo cual parece sumarse con entusiasmo su reemplazante en el firmamento mediático nacional Sergio Massa.

Quizás el dato más importante de la semana es la confirmación una vez más de la vocación eterna de poder del Justicialismo. Pasada su escaramuza interna, el cierre de listas nacionales y la semana posterior dejaron claro que jamás falla la máxima del General de los gatos. Ya están todos cuadrados y ordenados una vez más.

Cerrado el rápido repaso semanal, un par de párrafos para el debate de fondo de agosto y octubre. Estas elecciones parecerían anodinas, pero el acto de ayer sábado con la Presidenta presentando las listas de candidatos de todos los distritos del país dejo en claro que el gobierno juega a todo o nada y es un test que le permitirá medir quién tiene más fuerza en la sociedad si la política y la gestión o el armado mediático-opositor. Gane quien gane en la sumatoria global podrá imponer condiciones y pensar en el 2015. Una victoria opositora devendrá en una posible retirada en masa de muchos hombres y mujeres de las huestes del oficialismo. Pero si el oficialismo se impone y sobre todo deja detrás a Sergio Massa y Julio Cobos desarmará definitivamente el arco mediático-opositor, pero seguramente se profundizará el conflicto

Es imposible enumerar en unas pocas líneas el sin número de factores, declaraciones, operaciones etc. etc. que se llevan a cabo por estos días de un lado y otro del mostrador pero sobre todo con marcada presencia desde el que maneja el conglomerado.

Esta semana dos aniversarios que coinciden en día pasaron desapercibidos pero bien vale ponerlos en valor en esta efervescencia política donde tantos voceros quieren hacerle creer a la sociedad que estamos en un dictadura y que la Argentina se encuentra enmarcada en un enfrenamiento sin precedentes.

El mismo día (28 de junio) se recuerda el aniversario del Golpe de Estado contra Arturo Humberto Illia y la fecha en la que el kirchnerismo sufrió su peor derrota electoral, cuando Francisco de Narvaez se impuso al propio Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires.

Es fácil discernir cuál fue la suerte del movimiento político del denarvaismo y cuál la del oficialismo. La simultaneidad de aniversarios bien sirve para mostrar la maduración política y social de nuestra sociedad y nuestra política en la forma de resolución de conflictos con el poder.

Para los más jóvenes valga la pena recomendarles que busquen en los libros o en Google los tags Illia - Oñativia y medicamentos, para entender como en la Argentina de hace 50 años plantear el debate con los factores económicos del poder terminaba sin más en un golpe de estado con los militares en el poder.

Cincuenta años después (una nimiedad en términos históricos) las disputas entre los vectores de poder y la necesaria recuperación de la fuerza del Estado y la sociedad contra los factores más tradicionales y acendrados se salda en el debate político comunicacional y en las urnas una superación fundamental en la construcción social. Quizás lo único rescatable de aquel aciago 2001 sea que una fenomenal ruptura del contrato entre un gobierno y una sociedad en la Argentina se resolvía por primera vez en el marco de la institucionalidad, lo que marca la Constitución y finalmente en las urnas.

Hoy el gobierno en su estilo y modos (criticables o no), tiene una virtud que pocos en la Argentina habían mostrado, no tiene miedo en avanzar contra factores instituidos fácticamente en las equivalencias de poder y de esa manera promueve, alienta profundos debates sociales y políticos que desde la tibieza nunca se darían.

El caso de la ley de Medios y ahora de la Justicia son claros ejemplos que no deberían asustar a nadie sino envalentonarnos a todos de participar cada vez más y por supuesto ser parte del debate con la participación, activa o en el momento de votar, como forma de expresión más importante de la vida ciudadana.

Es fácil entender porque muchos colegas poco afectos al análisis, pseudo colegas que ganan espacios en medios y políticos anclados en los viejos modelos se asustan ante el debate y pretenden instaurar el discurso del temor. Nada peor para los vectores tradicionales que una sociedad participativa, en movimiento y cuestionadora. No es casual que los medios hegemónicos de repente le restaran  espacio y aire casi por arte de magia a las movilizaciones de los disgustados con la política oficial. La gente en las calles comenzaba también a cuestionar a sus aliados.

Si hay un logro en esta década, y ya lo hemos escrito, es la recuperación de la política, la participación de los jóvenes y la inclusión en el debate de las clases más postergadas. Parte de esto también está en juego en las vueltas electorales que vienen.

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