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novela

"Mi ángel tiene alas negras"

Dura, directa como la propia vida del autor, el libro, de Elliott Chaze, introduce al lector en una trama trepidante.
Por Sección Cultura
El vertiginoso itinerario emprendido por un ex convicto con una prostituta por el contrastante paisaje norteamericano (Colorado, Denver, Nueva Orleans) incluye desde el vamos una escalada de hechos rumbo a un final intuido de antemano, aunque en el medio el cálculo previo va dejando aflorar la complejidad de sentimientos que presupone ese vivir al límite de los protagonistas.
 
La novela publicada por La Bestia Equilátera fue premiada con la medalla de Oro "Premio Paperback Fawcett", el primer galardón que obtuvo el autor por su obra de ficción.
 
Lewis Elliott Chaze (1915-1990) nació en Mamou, Louisiana (Estados Unidos), por lo que nueve de sus novelas están ambientadas en la vida rural, pero también en sus ficciones refleja -como en El acero inoxidable Kimono- parte de sus experiencias en la guerra, ya que fue paracaidista y sargento durante la Segunda Guerra Mundial y en la ocupación de Japón.
 
"Le conté que había pasado treinta y cuatro meses en el campo de prisioneros japonés de la isla de Luzón, encerrado en el calor y la mugre con diez mil más y que enterraban vivos a los débiles, los que estaban tan débiles que no podían trabajar, ni siquiera apartar la tierra para sentarse en sus tumbas", apunta el autor en "Mi ángel tiene alas negras", dejando asomar la memoria y no la imaginación.
 
Chaze, además, posee una extensa trayectoria como periodista y editor, que incluye columnas y artículos publicados en The New Yorker y Cosmopolitan, entre otros medios.
 
Otros textos traducidos al castellano son: Dos techos y una serpiente en la puerta (1963), Tigre en el Honeysuckle (1965), Wettermark(1969), Adiós Goliath (1983), Sr. Ayer (1984), El pequeño David(1985) y Los crímenes de Catalina(1986).
 
Como una permanente puesta en escena, el libro se divide en seis partes que dan cuenta de esa carrera contra el tiempo de los dos personajes marginales, de ese huir hacia adelante con los deseos intactos y siempre al filo de la muerte.

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