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"La Divina Comedia" en clave de thriller

Inferno es una trama plagada de símbolos y enigmas que relee un fragmento de La Divina Comedia y aventura un mundo diezmado por la superpoblación.
Por Sección Cultura

La sexta obra del autor de El código Da Vinci es a la vez la cuarta protagonizada por Robert Langdon, el profesor de simbología de la Universidad de Harvard que ahora despierta en medio de un shock amnésico y se descubre atrapado en un juego de círculos concéntricos semejantes a los que delinea la obra de Alighieri.
 
"Señor Langdon, la ansiedad es común cuando se ha sufrido una lesión cerebral, pero debe mantener las pulsaciones bajas. No se mueva. No se excite. Quédese tumbado y descanse. Poco a poco recuperará la memoria", le dice con firmeza una médica al hombre que acaba de despertar en la cama de un hospital, con una decena de sensores conectados a su cuerpo.

Las señas particulares del alter ego de Brown lo ilustran como un hombre de mediana edad, de contextura atlética y mirada profunda, ciudadano de Boston -donde habita una casa plagada de libros y objetos religiosos- y con tendencias claustrofóbicas luego de haber caído en un pozo a los siete años.
 
Bajo el trasfondo de la hipnótica ciudad de Florencia, a Landgon le tocará otra vez reptar por un territorio de códigos y símbolos a priori inteligibles que vincularán la obra del gran poeta italiano del siglo XIV con una plaga mortal que amenaza con cambiar las coordenadas del mundo.
 
El célebre profesor comenzó en Roma su raid como desbaratador de acertijos y conspiraciones, hace ya 13 años: allí lo depositó Brown, un apasionado del arte que fracasó en su intento de vivir de la música pero superó largamente sus aspiraciones de popularidad tras escribir en 2003 El código Da Vinci, la novela más vendida de todos los tiempos.

Una intriga que vincula los ilícitos del siglo XIV con los del XXI asoman por esteInferno, que la editorial Planeta lanzó a mediados de este mes en España y Latinoamérica con una tirada inicial de un millón de ejemplares en español y la expectativa de superar la marca anterior de Brown, que con El código Da Vincilleva vendidos 81 millones de libros.
 
El autor de Ángeles y demonios y El símbolo perdido ofrecerá mañana una conferencia de prensa en la Biblioteca Nacional de Madrid, en lo que será una de las escasas ocasiones para conocer los móviles y pormenores de su literatura, ya que el escritor no suele otorgar entrevistas.
 
El lanzamiento de la nueva novela tuvo como antesala una recelosa estrategia para evitar filtraciones que funcionó al mismo tiempo como campaña de promoción, ya que tras trabajar confinados en un búnker en las afueras de Milán, los traductores de las distintas lenguas en las que fue publicada la obra se ocuparon de difundir detalles de la experiencia.
 
Así, trascendió que durante el tiempo que duró la operación se les confiscó el teléfono celular, se los mantuvo sin acceso a Internet, hubo prohibición de utilizar cuadernos para anotaciones complementarias y se exigió entregar la traducción cada noche antes de volver al sitio donde estaban alojados.
 
Brown leyó La Divina Comedia durante su adolescencia, pero según confesó en una entrevista fue recién hace unos años que comprendió la influencia que había tenido para la modernidad -y en especial para el cristianismo- ese paseo de Virgilio por los nueve círculos que conducen al reino de Satanás.

La obra de Alighieri presenta un combinado de todos los elementos que a Brown le gusta entretejer en su literatura, un entramado donde el arte y la religión se funden en conspiraciones que dirimen el control de una sociedad o la preservación de un secreto milenario.
 
“El arte imita a la vida y la vida imita al arte. El arte funciona como un reflejo de lo que realmente estamos pensando y, en muchos casos, la religión funciona de la misma manera. Es un reflejo de preguntas para los que seguimos clamando respuestas”, apuntó Brown en un reportaje reciente.
 
El recorrido de la obra de Alighieri arranca por el infierno y plantea una estructura de nueve círculos poblados de pecadores que el escritor norteamericano ha decidido conservar en su "thriller" y explora desde la trama ambientada en Florencia la persistente influencia del mito del infierno evocado por el escritor italiano a comienzos del siglo XIV.
 
A lo largo de 554 páginas, Langdon emprenderá una relectura diferente de la arquitectura y el arte que los rodea en Florencia mientras desentraña los pasos de una enigmática organización y se confronta a teorías futuristas que lo depositarán en un laberinto donde ficción y realidad son instancias difusas.
 
El rival del investigador será un hombre convencido de que la sobrepoblación -alentada según su visión por la religión católica- llevará al mundo a su extinción: su cuestionada solución consiste en  generar una nueva Peste Negra, la pandemia más devastadora de la historia que acabó en el siglo XIV con 25 millones de personas en Europa y entre 40 y 60 millones en Asia.

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