Es posible que nos hayamos perdido lo mejor porque el nivel de ventas fue muy bueno este año. Se dice que el cepo al dólar hizo que la gente invierta en arte contra la inflación. En los pasillos se habla del dólar pink, un promedio entre el blue y el oficial. Será también que ante la incertidumbre, la oferta de obras es más conservadora. Podría decirse, menos pescado podrido, más pintura y escultura. Y mejor exhibida, porque son menos galerías que años anteriores, con más espacio para mostrar y transitar. Así y todo, siempre son necesarias algunas claves para recorrer la feria que, como buen supermercado, puede llegar a abrumar.
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Una guía para no perderse nada en la mayor feria de arte del año
Este año, arteBA muestra obras más conservadoras y dominan la pintura y la escultura. La rápida venta de obras en La Rural es una señal de que hay que apurarse para poder ver todo.
El Petrobras es quizás el premio al arte contemporáneo más importante del país, no sólo por los cien mil pesos sino porque implica una cuota de experimentación. Este año el jurado de selección estuvo presidido por el curador mexicano Cuauhtémoc Medina que hizo foco en la migración. El galardón fue para el cordobés Enrique Jezik que enfrentó a una retroexcavadora contra cuatro fornidos obreros que le hacían frente con un escudo de mampostería.
Aguante se llama esta lucha desigual que por razones de seguridad no pudo presentarse in situ y quedó reducida a su registro de video.
En ese mismo sector, no se pierda la instalación de la artista Aili Chen: un set de cine que reproduce la habitación del hotel alojamiento donde se encontraba la pareja de Hiroshima Mon Amour. Impecable la reconstrucción de la escena que sume al visitante en un idilio hasta que recuerda que es todo, todo, pura ficción.
Sin dudas ArteBA es el acontecimiento del año en la agenda local de las artes visuales. Y cada vez más y con mayor fuerza, florecen eventos satélites. Estudios abiertos como los de la Fundación Rosenblum, en una ex fábrica del Once o la casa taller de la Residencia Urra, en la Boca, vienen a completar el mapa artístico de una Buenos Aires que por cinco días está de fiesta.
Fuente: Revista Ñ